Los médicos optaron por una conducta quirúrgica agresiva y precoz, apoyada por medidas médicas de soporte vital y antibioticoterapia empírica hasta el momento del diagnóstico. El agente etiológico fue Staphylococcus aureus. El resultado tras varias intervenciones, fue la mejoría a costa de secuelas estéticas importantes. El seguimiento de la paciente tras 6 años de evolución no ha mostrado ningún otro episodio similar.

Los expertos destacan a lo largo de todo el estudio lo raro de la etiopatogenia del cuadro clínico presentado, sobre el que disponían de muy poca literatura, así enfatizan el concepto de la conducta a seguir ante la sospecha de este tipo de casos, que debe ser enérgica e inmediata. Los médicos señalan que ante un caso así, no hay tiempo para estudios paraclínicos, dado que la mortalidad en los casos de fascitis necrotizante es exponencial al tiempo de evolución.

Tampoco se tendrán en cuenta en estos cuadros elementos estéticos o funcionales, puesto que el objetivo primario es la conservación de la vida. Los autores aceptan que la liberación de endo y exotoxinas bacterianas es dependiente de un foco infeccioso grave de partes blandas y estas son las responsables del fallo orgánico multisitémico. En el caso clínico descrito, el mecanismo se desarrolla de manera inversa, ya que parte de una sepsis generalizada, y el concurso de toxinas-gérmenes coloniza un área de partes blandas en forma bilateral y simétrica.