Sin embargo, las probabilidades de desarrollar alergia a algunos alimentos, como el cacahuete, podrían reducirse si dicho alimento se introdujese en la dieta en los primeros años de vida. Así lo demuestra un ensayo aleatorio publicado en la revista The New England Journal of Medicine y realizado por investigadores del Kings College de Londres, en Reino Unido, en el que se ha estudiado el impacto que tiene la ingesta de cacahuete en etapas tempranas.

El estudio se dividió en dos fases: Estudio LEAP y Estudio LEAP-ON, por sus siglas en inglés ‘Learning Early About Peanut’. El Estudio LEAP realizó un seguimiento de 640 niños de entre 4 y 11 meses de edad y hasta que cumplieron los 5 años.

La muestra se dividió en dos grupos: uno en el que los niños consumían cacahuete al menos 3 veces a la semana, y otro, en el que se evitaba completamente su consumo. Los resultados mostraron un mayor porcentaje de alergia en aquellos que lo habían evitado frente a aquellos que lo habían introducido en su alimentación habitual (17% vs. 3%).

Para conocer los efectos a largo plazo, los investigadores realizaron una segunda fase del estudio conocido como Estudio LEAP-ON. El estudio incluyó a 274 consumidores de cacahuete (grupo experimental) y 282 que no lo había probado (grupo control). Después de 12 meses sin ingerir cacahuete, se comprobó que el grupo experimental seguía presentando un porcentaje inferior de alergia frente al grupo control (8% vs. 18,6%).

La investigación demuestra que los niños deben consumir alimentos alergénicos desde edades tempranas para prevenir un posterior desarrollo de la alergia, a pesar de lo que se ha recomendado durante décadas. Además, "el sistema inmunológico parece recordar y mantener su estado de tolerancia, incluso sin una exposición regular y continua", tal y como afirma Gerald Nepom, Director del Programa de Intolerancia Inmunitaria de ambos estudios.