La lactancia materna según la necesidad del bebé “es la mejor herramienta de la que podemos disponer” para evitar que el organismo del pequeño pierda demasiada agua, tal como explica la Dra. Leticia Ruiz, especialista en Neonatología del Hospital Nuestra Señora del Rosario de Madrid (España).

Hay que tener en cuenta que, en verano, el niño suda más y que la leche materna está compuesta en un 90% por agua. Pero no sólo es apta para saciar la sed, sino que, además, contiene nutrientes y sales minerales capaces de prevenir la deshidratación, explica Ruiz.

La principal medida preventiva es, por tanto, “ofrecerle el pecho siempre que él quiera e incluso aumentar la frecuencia de las tomas, con un tiempo máximo 2 horas y media o 3 entre cada comida”, matiza la experta. De esta forma podemos considerar que el bebé “está protegido” frente al sol.

Aun así, el pediatra siempre debería recomendar a los padres que permanezcan “alerta ante cualquier síntoma ”, entre ellos los llantos sin lágrima, una mucosa oral seca y pastosa o una orina color anaranjado oscuro. Así mismo, un bebé deshidratado puede llegar a pasar hasta 8 horas sin mojar el pañal.

Otros signos, como succiones sin fuerza o muestras de somnolencia, incluso durante las tomas, pueden alertar al pediatra de un golpe de calor. La Dra. Paloma Nacher, especialista en Neonatología del Hospital La Milagrosa de Madrid aconseja evitar las mochilas portabebés para el transporte, ya que el niño viaja demasiado pegado al cuerpo de los padres, que desprende calor.

Igualmente es aconsejable no introducir al neonato en un automóvil con el aire acondicionado; “es preferible enfriarlo previamente y después introducirlo con el aire ya apagado”, explica. El calor debe controlarse entonces con las ventanillas y, “si es demasiado insoportable, combinar ambas opciones, pero nunca el aire sólo”.

Al no poder compensar la falta de hidratación con otros alimentos como agua o frutas, los menores de 6 meses de vida son los más vulnerables a la deshidratación y los golpes de calor durante el verano. Aun así, la OMS recomienda mantener la lactancia materna combinada con otros alimentos hasta la edad de 2 años.