Como cada año, el campamento de verano CRECE da la bienvenida a 32 niños y niñas con enfermedad renal crónica (ERC) que durante una semana convivirán realizando actividades de ocio y formación sobre su patología. La iniciativa, promovida por la Sociedad Española de Nefrología (SEN) y la Federación Nacional ALCER, busca facilitar el ocio de estos niños fuera del entorno familiar, ya que, generalmente, la ERC dificulta las posibilidades de desplazamiento de los pequeños.

La ERC es una enfermedad “con fuerte impacto emocional, sobre todo en los menores”, explican las entidades en una nota conjunta. La enfermedad “limita sus posibilidades para participar en campamentos, ya que los establecimientos deben cumplir una serie de requisitos”, como establecer dietas específicas o contar con el apoyo de centros sanitarios especializados en ERC.

Este año, el campamento CRECE se desarrolla en el albergue que la Asociación Murciana de Hemofilia tiene en la localidad de Totana. El servicio de Nefrología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca se hará cargo de las diálisis de los niños. Todos ellos, de entre 8 y 16 años, contarán además con la asistencia de 13 profesionales, entre técnicos de ALCER, monitores socioeducativos y personal de enfermería conocedor de la ERC

El campamento “aporta unos beneficios muy positivos para los niños, pero no es solo un proyecto de ocio y tiempo libre”, asegura María Dolores del Pino, presidenta de la SEN. “También es en un programa para establecer hábitos de vida saludable, fomentar el ejercicio físico y una alimentación acorde a cada situación”, explica; “además, es un respiro para las familiares y cuidadores habituales durante el resto del año”.

Convivir con otros pacientes de ERC “les hace ver que no están solos” y esto, a su vez aumenta su predisposición a aceptar el estilo de vida que les impone la diálisis o el trasplante, a cumplir las normas de alimentación y mantener la adherencia a su medicación. Experiencias como la de este campamento “ayudan a los niños a ser más responsables y autónomos en el cuidado de su enfermedad”, asegura del Pino. “Estamos consiguiendo niños informados y formados; el campamento es una escuela de niños con ERC”.