El riesgo de anafilaxia en niños podría producirse incluso en presencia de los adultos. Un estudio publicado en la revista Pediatric Allergy and Immunology revela que hasta 1 de cada 3 reacciones por anafilaxia en niños se producía por alergias alimentarias y bajo la supervisión de otros adultos que no eran padres del sujeto. “Una tercera parte de todas las reacciones se atribuyeron a los problemas de etiquetado de alimentos según los participantes”, explica Sarah de Schryver, investigadora del estudio.

“Los alimentos representan la mayoría de los casos de anafilaxia en niños que acuden a los servicios de urgencias. Estábamos interesados ??en averiguar la frecuencia con la que tanto padres como cuidadores están presentes cuando los niños se exponen a alérgenos alimentarios, así como para estimar el impacto de otros factores, como los problemas de etiquetado de los alimentos" explica Moshe Ben-Shoshan, alergólogo pediátrico del Research Institute of the McGill University Health Centre (RI-MUHC) de Canadá. 

“Nuestro equipo descubrió que el 31,5% de los casos de anafilaxia se producía bajo la supervisión de un adulto y que, en la mayoría de esos casos (65%), el adulto que le supervisaba no era el padre del niño. Estos hallazgos resaltan la importancia de aumentar la educación y conocimientos entre todos los cuidadores de niños con alergias alimentarias”, asegura Ben-Shoshan.

Los investigadores analizaron los casos de anafilaxia en niños que habían sido registrado en 4 servicios de urgencias canadienses entre diciembre de 2012 y abril de 2015. Dichos datos formaban parte del AllerGen's nationwide Cross-Canada Anaphylaxis Registry (C-CARE). Ben-Shoshan es director de C-CARE, el primer estudio prospectivo que analiza la tasa de anafilaxia, los factores desencadenantes y su correspondiente tratamiento en diferentes provincias y entornos de Canadá.

Aunque gran parte de las reacciones alérgicas ocurrieron como consecuencia del etiquetado de los productos, “la mayoría de las reacciones se produjeron cuando se ignoró la etiqueta, lo que indica que se necesitan mejores estrategias para manejar y evitar las ingestas accidentales tanto dentro como fuera del hogar”, concluye Sarah de Schryver.