Esta conclusión, publicada el American Journal of Gastroenterology, se basa en los datos de 45.567 pacientes diagnosticados de enfermedad inflamatoria intestinal. Entre 1999 y 2010, la residencia de 6.662 de estos pacientes se situó en un entorno rural, mientras que, en el mismo periodo, 38.905 afectados de enfermedad inflamatoria intestinal vivieron en áreas urbanas de Alberta, Manitoba, Nueva Escocia y Ontario.

La tasa de incidencia general de enfermedad inflamatoria intestinal fue 30,72 casos por cada 10.000 años-persona entre la población del entorno rural, y de 33,16 en los residentes urbanos. El gastroenterólogo Eric Benchimol, autor principal del estudio, destaca que el factor protector del entorno rural sobre el desarrollo de la patología es especialmente significativo entre los menores de 10 años de edad y, aún más fuerte si los pequeños han sido criados en dicho entorno durante sus primeros 5 años de vida.

Estos hallazgos no solo respaldan la hipótesis de que la exposición temprana a un entorno incide en la composición del microbioma intestinal, sino que refuerzan la idea de que los factores de riesgo ambientales tienen un efecto más potente entre los niños que entre los adultos. En los últimos 20 años, recuerda Benchimol, en Canadá han aumentado los casos de enfermedad inflamatoria intestinal en niños. Aunque no está demostrado, la progresiva urbanización del entorno puede tener algo que ver, sugiere el investigador.