Detectar una hipoglucemia en el niño diabético a tiempo es esencial para evitar daños mayores, de ahí la importancia de los perros de alerta médica. La Fundación Alercan nació hace menos de un año en Valdemoro (Madrid) con el objetivo de entrenar perros de alerta capaces de detectar una bajada de azúcar en niños con diabetes tipo 1.

Tal y como ha explicado el fundador, Fernando Sancho Rodríguez, a MedLab Media Group durante la visita a la Fundación Alercan, los perros de alerta juegan un papel fundamental ante posibles hipoglucemias durante la noche. Por lo general, “las personas con diabetes se sienten bajas o altas estando despiertas, pero cuando están durmiendo, la cosa cambia”, ha afirmado.

Esta organización está formada por voluntarios y adiestradores caninos profesionales. “Ninguno de ellos cobra nada. Todo es altruista, pero sin ellos nada seria posible”, asegura Fernando de su equipo. La finalidad de esta fundación es poder ofrecer este tipo de perros de asistencia a aquellos ciudadanos que por su situación económica no puede acceder a ellos.

¿Cómo detecta el perro de alerta la hipoglucemia?

Tal y como ha explicado Fernando Sancho, el proceso de entrenamiento del perro de alerta no tiene una duración predeterminada, “depende de cada perro”. Tampoco escogen una raza concreta, pero según puntualiza, “deben ser perros inquietos, activos pero equilibrados”. La clave de este proceso está en que el perro es capaz de detectar, mediante el olfato, una sustancia química, denominada isopreno, cuyos niveles aumentan antes de que se produzca la bajada de azúcar. Concretamente, el perro de alerta detecta este olor 20 minutos antes.

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Proceso de entrenamiento

En cuanto al proceso de entrenamiento, la Fundación Alercan explica que este se mantiene a lo largo de la vida del perro. Según el fundador, entre los 0 y 2 meses, el perro debe permanecer con la madre y el resto de los cachorros “para que se construyan emocionalmente, tanto a nivel jerárquico como a nivel de relación con los demás miembros de la camada”. Entre los 2 y los 4 meses se inicia el periodo de socialización con la familia del niño diabético.

Los perros de alerta pasan por varias fases de entrenamiento. La primera de ellas se realiza en el “Laboratorio”, una sala en la que están aislados de ruidos y olores y de cualquier otro tipo de distracción. Es en esta sala donde comienzan a familiarizarse más con el isopreno y inician el aprendizaje de discriminación de elementos, explica Fernando. Los perros de alerta comienzan a distinguir entre muestras tomadas de pacientes (a través del sudor o la saliva) y progresivamente se va afinando esa detección con la muestra del paciente al que van a tener que alertar. “Se limita el área productiva”.

Todas las semanas la fundación entrena al perro de alerta en cada una de las fases. “Pero el trabajo sigue en casa”, asegura el fundador de la Fundación Alercan. “El perro no puede estar las 24 horas detectando, pero si está alerta por si aparece ese olor. Es un condicionamiento clásico, que es como se denomina en la jerga del adiestramiento”, añade.

???: el medidor continuo de glucosa de Pau

Pau es uno de los niños diabéticos que cuenta con un perro de alerta de la Fundación Alercan. ???, que significa nariz en ruso, es el medidor de glucosa continuo de Pau, explica Lourdes, la madre de Pau. Tal y como ha señalado, el perro de alerta “minimiza el riesgo”.

“Los medidores continuos de glucosa son dispositivos caros que pueden llegar a costar 4.000-5.000 euros anuales”, asegura. “Nosotros teníamos uno sencillo cuyo coste es de 120 euros al mes”. La Seguridad Social no costea estos dispositivos por lo que muchas familias no pueden costeárselos, denuncia la Fundación Alercan. Estos dispositivos evitan el tener que realizar el pinchazo, pero es necesario pasar el móvil cada 2-3 horas para comprobar que el niño está estable, detalla Lourdes.

Hoc llegó a la fundación con 2 meses y Lourdes y Pau lo cogieron con 4 meses y medio. “Nos lo entregaron totalmente equilibrado. El perro vino estable”, destaca Lourdes. “He tenido muchos cachorros, pero como este ninguno. No he tenido que enseñarle nada”. Lourdes asegura que el perro tiene que tener ganas de trabajar y predisposición, 2 facultades que Hoc reúne de sobra.

Tal y como han aclarado desde la Fundación Alercan, el perro es una ayuda complementaria que minimiza el riesgo, pero “pueden fallar”. “El perro te puede ayudar, pero no es 100% fiable”, ha puntualizado Fernando. Lo que permite es estar más tranquilo y hacer que te levantes una sola vez durante la noche, en lugar de 3, ha explicado. “Puede fallar igual que la tecnología”, ha destacado Lourdes. “No hay ninguna opción mejor que otra porque todo suma”, concluye Fernando.