Rendimiento académico del adolescente.

El rendimiento académico del adolescente parece estar relacionado con un estilo de vida saludable, por eso la dieta mediterránea, la resistencia cardiorrespiratoria, la calidad del sueño y la cognición son factores determinantes, según informa SINC. Por eso, una investigación, de la Universidad Jaume I (UJI), considera importante mantener unos hábitos de vida saludables. El equipo, dirigido por Diego Moliner, siguió durante 3 años a un grupo de adolescentes de la ESO (Enseñanza Secundaria obligatoria). Observó cómo su salud se relacionaba con su forma física, alimentación y sueño. Estos hábitos estaban directamente relacionados con el rendimiento académico del adolescente y el bienestar psicológico.

Análisis estadístico

Según la agencia SINC, los datos recogidos se analizaron con estadísticas para ver qué factores influían más en el desarrollo de los jóvenes. El seguimiento que valoraba el estado físico, psicológico y cognitivo se hizo mediante:

  1. Cuestionarios validados.
  2. Análisis sanguíneos.
  3. Test de condición física.
  4. Valoraciones antropométricas.
  5. Uso de acelerómetros de muñeca para medir de manera la actividad física y el patrón de sueño.

Para saber los factores más influyentes en el rendimiento académico de los adolescentes, se analizaron los datos con técnicas estadísticas. Los resultados se han publicado en distintas revistas científicas, entre ellas, Jornal de Pediatria. Esta publicación ha querido señalar también que la calidad del sueño es más significativa que la cantidad y está relacionada con el uso de internet.

“Es esencial controlar el tiempo de uso de las nuevas tecnologías tanto para favorecer un buen descanso como para mejorar el rendimiento académico”. Mireia Adelantado-Renau, investigadora de la universidad.

Acta Paediatrica ha resaltado la importancia de la dieta mediterránea para mejorar el rendimiento académico del adolescente. Mientras, European Journal of Pediatrics, se ha centrado en sugerir que la composición corporal tiene un efecto mediador relacionado con el rendimiento.

El poder de una vida sana

Desde la universidad señalan que estos resultados tendrían gran relevancia en salud pública si se confirmaran. Los datos podrían ayudar a prevenir el fracaso escolar si se promoviesen hábitos de vida saludables. Un trabajo cooperativo entre familia y educadores contribuiría a un mejor rendimiento académico en adolescentes y desarrollo general en la infancia. Diego Moliner marcó la necesidad de crear programas educativos que apoyaran el sueño, la nutrición y la actividad física.