"La adolescencia es la época de la vida en la que se adquiere el pico de masa ósea que supondrá el capital óseo para el futuro”, explica el experto; de ahí la importancia de hábitos de vida saludables como “evitar el consumo de alcohol, tabaco y productos ricos en cafeína, y consumir una dieta con niveles de calcio adecuados”, ejemplifica.

“Es cierto que tanto niños como adolescentes tienen fracturas con cierta frecuencia y, por lo general, no se deben a osteoporosis”; sin embargo, “cuando las fracturas se producen ante mínimos traumatismos o incluso espontáneamente es cuando se debe sospechar un diagnóstico de esta enfermedad”, advierte Robledillo.

La osteoporosis se asocia frecuentemente a la inflamación crónica de la artritis idiopática juvenil y de la enfermedad inflamatoria intestinal, así como al lupus eritematoso sistémico y a la anorexia nerviosa, pero también existen otros factores que pueden tener repercusión en el esqueleto, como la inmovilización prolonga derivada de enfermedades neuromusculares o las consecuencias del tratamiento de patologías tumorales.

“En muchas ocasiones, la osteoporosis es una enfermedad geriátrica que comienza en la edad pediátrica e, incluso, durante el embarazo”, sentencia el galeno. No obstante, “en la actualidad, disponemos de métodos diagnósticos como la densitometría adaptada a la población pediátrica que nos permiten valorar la masa ósea y ayudarnos en el diagnóstico y seguimiento”, celebra el reumatólogo.

“Existen tratamientos específicos para las osteoporosis graves que han demostrado ser seguros y eficaces, pero que deben prescribirse en centros especializados y en casos seleccionados”, dice, “no hay que olvidar que la prevención es muy importante y consiste en la adquisición de hábitos saludables, como evitar o minimizar el empleo de fármacos que alteren la masa ósea”, concluye.