Científicos del Hospital Princess Margaret para Niños y la Universidad de Western Australia han llevado a cabo la primera exploración integral del microbioma del oído medio y la nasofaringe en niños con otitis media aguda (OMA) recurrente. El estudio, publicado en BioMed Central Microbiology, defiende la hipótesis de que los niños sanos sin antecedentes de OMA portan bacterias protectoras que podrían utilizarse en una terapia probiótica específica para romper el ciclo de reinfección.

Los tratamientos antibióticos actuales contra bacterias otopatógenas “tienen una efectividad limitada”, según informan los autores. Con el objetivo de hallar una terapia alternativa, Rachel Lappan y su equipo caracterizaron el microbioma nasofaríngeo de niños menores de 5 años con y sin OMA recurrente -3 o más episodios de OMA en 6 meses, o bien 4 o más en 12 meses-. Se rellenó un cuestionario sobre la demografía, los factores de riesgo y el uso reciente de antibióticos de todos los niños, que se sometieron a un análisis de la secuencia del ARN ribosomal 16S a partir de:

  1. Frotis nasofaríngeos.
  2. Frotis del canal auditivo externo.
  3. Enjuagado salino del oído medio.
  4. Muestras de fluidos del oído medio.

Las bacterias más abundantes en la nasofaringe de los niños sin OMA fueron Corynebacterium y Dolosigranulum; mientras en el oído medio y el canal auditivo de los niños enfermos abundaban Alloiococcus, Staphylococcus y Turicella. Lappan y su equipo también hallaron Gemella y Neisseria en la nasofaringe de los niños con OMA, pero no así en su oído medio. “Como algunos niños con OMA recurrente no parecían portar ninguno de los otopatógenos conocidos, también planteamos la hipótesis de que la caracterización del microbioma del oído medio podría identificar nuevos patógenos y guiar el desarrollo de terapias más efectivas”, explican.

Con estos datos, los investigadores concluyeron que Corynebacterium y Dolosigranulum son bacterias características de un microbioma nasofaríngeo sano y que es improbable que Gemella y Neisseria sean otopatógenos nuevos, “ya que no parecen colonizar el oído medio de niños con OMA recurrente”, justifican. Si podrían serlo Alloiococcus, Staphylococcus y Turicella, consideran, “aunque, por su rareza en la nasofaringe y su prevalencia en el conducto auditivo, no se puede descartar su papel como flora aural normal”, matizan. En cualquier caso, “hemos dado un paso importante en la identificación de bacterias terapéuticas”.