Según indica el servicio de cirugía cardiaca en una nota de prensa, este es el paciente con menor peso que ha sido intervenido en el mundo con esta nueva técnica. Debido a los buenos resultados a pesar de las complicaciones que encontraron, los cirujanos han querido compartir este caso clínico aunque fue intervenido hace unos meses. Así, describen que el niño sufría una cardiopatía congénita llamada tetralogía de Fallot.

El equipo de cirugía le operó con éxito en 2 ocasiones, a los 9 y a los 21 meses de vida para reparar los defectos del corazón. A pesar de ello, la válvula pulmonar del niño continuó deteriorándose durante el crecimiento del niño, lo que originaba una insuficiencia cardiaca severa. Cuando el niño cumplió 7 años, los cirujanos decidieron someterle a una intervención más innovadora: la sustitución de la válvula pulmonar del niño sin realizar otra intervención a corazón abierto.

“Los adelantos tecnológicos permiten a los hemodinamistas pediátricos resolver por cateterismo muchos problemas que antes hacían necesaria una cirugía a corazón abierto, y que ahora se pueden hacer de manera menos invasiva y con una recuperación de pocas horas”, destaca Pedro Betrián, cirujano que le operó y responsable de la unidad de hemodinámica pediátrica del servicio de cardiología pediátrica.

La innovación de este nuevo procedimiento consiste en el uso de la válvula Edwards Pulmonics®, que ya se utiliza desde el 2008 en Vall d’Hebron en pacientes adultos para el tratamiento de lesiones aórticas, pero que no se había utilizado nunca en un niño tan pequeño con tetralogía de Fallot, según explica Betrián.

“Esta nueva intervención, pionera en el mundo, amplía el abanico de opciones de tratamiento para los niños que sufren enfermedades cardiacas y consolida el Hospital Universitario Vall d’Hebron como centro líder en el diagnóstico y el tratamiento de los niños con cardiopatías congénitas gracias a sus proyectos basados en la excelencia, la investigación y la innovación”, recalca Betrián.