Así mismo, han hipotetizado sobre la posibilidad de que esta nueva práctica reduzca el consumo pediátrico total de opiáceos. La publicación, disponible en BMJ Open, pretende establecer la viabilidad de un futuro ensayo clínico al respecto.

“A menudo los niños no reciben la analgesia adecuada para las lesiones traumáticas en el servicio de urgencias”, argumenta Stacy L. Reynolds, autora principal del estudio, “el analgésico más usado es el fentanilo, con una biodisponibilidad reportada del 71%; ahora hemos considerado la ketamina, con una biodisponibilidad conocida de 45-50%”.

Esta hipótesis se basa en diversos estudios previos, como el de Monash University (Australia). “En esa ocasión, a los 30 minutos de haber consumido los fármacos, la puntuación media en la escala de dolor, sobre 100 mm, presentaba una reducción a 45 mm para la ketamina y 40 mm para el fentanilo”, recuerda la científica.

Sin embargo, “mientras 15 pacientes informaron de efectos adversos con fentanilo, 28 se atribuyeron a la ketamina, incluyendo mareos, náuseas, disforia y alucinaciones entre otros”.

Por otro lado, los estudios en animales han demostrado que el receptor de N-metil-D-aspartato (NMDA) “puede desempeñar un papel clave en la tolerancia a los opioides, mientras la ketamina ha demostrado ser útil en modelos de rata para prevenir la hiperalgesia inducida por el fentanilo, lo que mejora la actividad anticonceptiva de la morfina”, resume.

Con estos antecedentes, el equipo se plantea realizar el ensayo clínico en el Levine Children's Hospital de Carolina del Norte (EE. UU.)  El centro cuenta con cerca de 35.000 visitas infantiles a urgencias cada año y mantiene una cobertura de cirugía pediátrica ortopédica de 24 horas.

Pretenden incluirse en el análisis todos los sujetos de entre 4 y 17 años que presenten cualquier deformidad por fractura o dolor a la palpación y necesiten fármacos paliativos. Este se cuantificará mediante la escala de dolor Wong-Baker o la escala de puntuación del dolor en adultos, para niños mayores de 11 años.

Los voluntarios, un mínimo de 80, se dividirán en 2 grupos, el primero de ellos recibirá 1 mg/kg de ketamina mientras al segundo se le proveerá de 1,5  μg/kg de fentanilo. Los pacientes pueden recibir una segunda dosis del fármaco del estudio según la valoración del médico encargado del tratamiento.

La variable principal de seguridad para este ensayo experimental será la frecuencia de aparición de acontecimientos adversos y los efectos secundarios que aparezcan a los 60 minutos tras la administración del fármaco.