La investigación, publicada en la revista The Lancet Child & Adolescent Health, demostró que el 70% de los sujetos podía comer cacahuete “como aquellos que no tenían alergia” y que, además, mantenía esta protección contra reacciones alérgicas “hasta 4 años después de la administración del tratamiento”, afirma Mimi Tang, una de las autoras del estudio.

Según señalan los expertos, las alergias alimentarias afectan a 1 de cada 20 niños y, aproximadamente, a 2 de cada 100 adultos. Los alimentos más comunes son el marisco, la leche de vaca, el huevo y el cacahuete. Entre todos ellos, el cacahuete es uno de los que produce más casos de anafilaxis, tal y como recuerdan los especialistas.

Los autores del estudio destacan el caso de Olivia May, una niña que tenía una gran alergia al cacahuete y que, cada vez que salía de casa, tenía que entregar un EpiPen®  a los adultos a su cargo por si experimentaba alguna reacción alérgica. Los padres de la niña agradecen que ahora su hija pueda ir a otros lugares sin que ellos tengan que estar presente o alertar al resto de los adultos sobre los problemas que tiene su hija. 

Los investigadores seleccionaron a 48 pacientes. La mitad de ellos recibió un tratamiento con un probiótico en combinación con proteínas propias del cacahuete mientras que la otra mitad recibió placebo. La comprobación de los niveles de alergia se realizó 4 años después de que los sujetos abandonaran el tratamiento para comprobar la eficacia a largo plazo. Los especialistas consideran que esta terapia podría servir como remedio para la alergia a este fruto seco.