Así lo ha asegurado un estudio del Instituto de Medicina de la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), basándose en los datos de 2.643 pacientes de EA y 11.064 individuos más en el grupo de control; todos ellos registrados en el sistema nacional de atención sanitaria de Suecia entre 1964 y 2009.

Las cifras sugieren que los individuos que habían sido hospitalizados antes de los 17 años de edad por apendicitis, infección urogenital o gastrointestinal fueron un 40% menos propensos a ser diagnosticados de espondilitis anquilosante en los siguientes años. Por el contrario, los niños ingresados por IVA sufrieron un 20% más de probabilidades de desarrollar EA, según el paper.

“Una explicación potencial es que las respuestas inflamatorias provocadas durante el curso de la apendicitis pediátrica, inducen, de alguna manera, cambios inmunológicos duraderos en la mucosa del colon, que protegen a estos individuos de desarrollar EA”, resume Ulf Lindström, autor principal del estudio.

“La exposición a microbios se ha relacionado anteriormente con la patogénesis de varias enfermedades relacionadas con la espondilitis, tales como la artritis reactiva o la enfermedad inflamatoria intestinal”, admite el científico, sin embargo, “hasta ahora, los datos para apoyar la función de algún factor medioambiental específico en el desarrollo de la EA han sido escasos”.

Hasta el momento, insiste Lindström, “la apendicitis se ha vinculado con un menor riesgo de colitis ulcerosa”, pero no con esta enfermedad reumatológica crónica que afecta a 23,8 personas por cada 10.000 en Europa y a 31,9 en Norteamérica.

“A pesar de las décadas de esfuerzo por comprender su etiología, las causas de la espondilitis anquilosante siguen estando mal caracterizadas”, lamenta el reumatólogo, “por lo que éste es un desarrollo importante para entender mejor esta enfermedad debilitante y autoinmune", concluye.