Ylva Fredriksson Kaul, Kerstin Rosander y Claes von Hofsten, autores principales del estudio, han desarrollado su trabajo a partir de la evaluación de 67 lactantes con una edad gestacional menor a 32 semanas. Los bebés fueron situados en una sala de ensayo donde registraron los movimientos visuales y de la cabeza al prestar atención a un objeto en móvil.

De esta forma, los científicos pudieron evaluar la ganancia la rotación en torno a la línea de visión (RVO torsional) o el tiempo empleado por el recién nacido para fijar la mirada en el objeto, entre otras consideraciones. 

Los datos se compararon con otros obtenidos de los mismos bebés a la edad de 3 años. Estos últimos, hallados mediante la Escala Bayley de Desarrollo Infantil (BSID-III) para la evaluación del desarrollo mental y psicomotor en la edad temprana. 

Los resultados, publicados en la revista científica Pediatric Research, muestran “correlaciones significativas entre la ganancia visual y la cognición, la función motora y el lenguaje tanto receptivo como expresivo”, según el medio. Por todo ello, el control del seguimiento visual pediátrico podría tener aplicaciones en la detección de daños cerebrales, retinopatías prematuras o displasias broncopulmonares.