“Se tiende a pensar que la alergia es algo banal que mejora con un tratamiento de gotas o pastillas, pero sobre la conjuntiva causa un síntoma muy desesperante para el paciente, que es el picor”, recuerda el especialista en córnea y cirugía refractiva.

“Los niños tienden a rascarse y frotarse los ojos con una intensidad importante”, asegura Rodríguez en una nota de prensa de la agencia EFE, “especialmente en zonas como Canarias, donde la presencia de polvo, polen y humedad exacerba las alergias conjuntivales”, reflexiona el experto.

El frotado compulsivo puede continuar durante años dando lugar a la debilidad de la estructura corneal característica del queratocono. Evitar esta situación es relativamente fácil gracias a colirios, antihistamínicos o antiinflamatorios, que resuelvan la irritación y el picor, sin embargo, muchos pacientes pediátricos no son diagnosticados ni tratados adecuadamente.

“Muchos padres no están aún concienciados sobre la necesidad de una revisión temprana en la infancia y solamente llevan los niños al oftalmólogo cuando presentan alteración del movimiento ocular o se acercan mucho para leer”, ejemplifica el oftalmólogo.

En este sentido, agradece, “los pediatras sí están muy concienciados en la detección precoz y derivan pacientes al percatarse, por ejemplo, de glaucomas congénitos, que suelen conllevar fotofobia, enrojecimiento y crecimiento ocular importante.

En cualquier caso, y aún sin sintomatología previa, “el 100% de los niños deberían haber acudido a su primera revisión antes de empezar su etapa escolar”, sentencia Rodríguez. A partir de los 4 años, “un oftalmólogo pediátrico ya puede, por ejemplo, comprobar la agudeza visual del niño para descartar el ojo vago y diagnosticar un posible estrabismo”.

Ni gafas ni parches… cirugía

“La córnea es una cúpula casi perfecta, transparente a pesar de que está compuesta de tejido vivo, y cuando hay una irregularidad la visión se altera bastante”, ilustra Rodríguez en defensa del diagnóstico precoz.

“Cuando el queratocono se diagnostica en la fase inicial se puede aplicar un tratamiento de cross linking o entrecruzamiento, aplicando radiación ultravioleta y riboflavina para endurecer la córnea”, explica. Sin embargo, advierte, el tratamiento “solo es válido cuando la irregularidad se está formando”.

Mientras el estrabismo puede corregirse con rehabilitación, ejercicios optométricos y gafas, el queratocono en estado avanzado solo puede resolverse mediante una operación quirúrgica. A veces se valora la corrección mediante lentes de contacto duras, pero suelen mostrar escasos resultados.

“Tienen muchos problemas de adaptación en la población infantojuvenil”, afirma el especialista en cirugía refractiva, “y si no funciona hay que implantar unos anillos que den consistencia a ese ojo que está reblandeciéndose, o hacer un trasplante de córnea”, concluye.