El Hospital San Juan de Dios de Santurtzi ha acogido una jornada sobre cooperación sanitaria, en la que el doctor Fernando Rivilla ha compartido su experiencia como voluntario de la ONGD Juan Ciudad. El responsable de la Unidad de Cirugía Pediátrica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid ha desarrollado la mayor parte de su labor voluntaria, médico-quirúrgica y docente, en el Hospital Católico de San José y el centro de salud de New Kru Town, ambos Liberia y en el Hospital de Tanguiéta, en Benín.

“Cada proyecto de cooperación sanitaria se diseña atendiendo a un doble enfoque”, explica Rivilla en una nota de prensa, “por un lado, en el objetivo asistencial se incluye la revisión de los pacientes pediátricos en la consulta externa, anamnesis, exploración y estudio preoperatorio. Después se desarrolla la intervención quirúrgica y, posteriormente, el tratamiento y cuidados postoperatorios hasta el alta”.

Para el cirujano pediátrico es especialmente importante “trabajar siempre de acuerdo y de forma coordinada con las contrapartes locales, no solo en la realización de los proyectos de cooperación, sino, también en la fase de diseño y preparación”. Esto implica también “contemplar la idiosincrasia y la cultura propia de las poblaciones en las que se realizan los proyectos de cooperación internacional sanitaria, para unos mejores resultados en términos de salud y calidad de vida”.

Como parte de esta coordinación con el servicio local destaca la labor docente, gracias a la cual, “los profesionales sanitarios africanos están cada vez mejor cualificados, dentro de las posibilidades de cada zona”, asegura Rivilla. Durante sus estancias de cooperación sanitaria, el cirujano imparte desde cursos intensivos de urgencias pediátricas hasta monográficos de reanimación neonatal y técnicas quirúrgicas pediátricas.

Igualmente destacable es la labor de anestesistas y enfermeros, añade. Estos últimos se encargan de la difusión previa de las campañas entre la población local, la selección de pacientes, los cuidados postoperatorios y la cobertura y seguridad de los cooperantes. El equipo se encarga sobre todo de atender secuelas de traumatismos y quemaduras, cirugía de tumores de órganos sólidos, cirugías en neonatos, obstrucciones intestinales, peritonitis y abscesos y malformaciones congénitas del aparato digestivo, entre otras.

Ébola: “una crisis que nos partió”

Durante su ponencia, el cirujano tuvo palabras de recuerdo para todos religiosos y cooperantes que fallecieron en territorio africano durante la epidemia del ébola; muchos de ellos, compañeros durante la estancia sanitaria en Monrovia. “La crisis nos partió, marcando un antes y un después en la asistencia sanitaria en África”, lamenta.

Según los datos ofrecidos por Rivilla, antes de la crisis del ébola, en el Hospital Católico de San José se realizaban unas 59.500 consultas externas y cerca de 4.290 hospitalizaciones anuales (aproximadamente 1.700, pediátricas). “Hoy, en 2018, todavía no se han podido alcanzar los niveles asistenciales previos a la crisis, que ha quedado grabada en el ideario colectivo de la población local”, advierte el cirujano pediátrico, quien destaca “el enorme valor de la plantilla local que, con un personal muy ajustado, desarrolla una inmensa labor asistencial”.