Entre el 5 y el 75% de los pacientes con leucemia linfoblastica aguda afirman tener efectos adversos que disminuyen su calidad de vida, como la regulación del estado de ánimo, el comportamiento, la cognición y el sueño. Estos efectos se agravan más aún en el caso de los niños. Por este motivo, un grupo de investigadores ha realizado un estudio con el objetivo de conocer otros compuestos adicionales que puedan suprimir los efectos adversos asociados a la dexametasona.

El estudio, publicado en el Journal of Clinical Oncology de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, muestra la asociación entre la dexametasona y la hidrocortisona. Anteriormente, ya se habían investigado otros compuestos que limitan los síntomas de los glucocorticoides pero que inducen otros efectos adversos, a su vez, como somnolencia, hipotensión ortostática y agitación.

El ensayo controlado aleatorio fue realizado en varios centros con un diseño cruzado y mediante doble ciego. De los 116 pacientes potencialmente elegibles, de entre 3 y 16 años de edad, se inscribieron un total de 50 personas, que fueron tratadas con dos sesiones consecutivas de dexametasona, de acuerdo a todos los protocolos holandeses del Childhood Oncology Group.

Los pacientes recibieron hidrocortisona o placebo asociado al ritmo circadiano (10 mg/m (2)/d) durante las dos sesiones de administración. La principal medida de análisis de resultados se realizó a través de las dificultades que reportaron los padres, así como otras pruebas realizadas directamente a los niños tales como pruebas neuropsicológicas y parámetros metabólicos.

Si bien, en un principio, los resultados no mostraron efectos significativos. Un análisis más detallado mostró que 16 pacientes, con efectos adversos por dexametasona, mostraron mejores resultados al añadir hidrocortisona en la puntuación del cuestionario en aspectos relacionados con dificultades totales y su impacto, síntomas emocionales, y problemas conductuales.

Además, 9 pacientes que desarrollaron dificultades relevantes relacionadas con el sueño mostraron mejoría al administrarles hidrocortisona, reduciendo los problemas asociados con el inicio del ciclo de sueño y el mantenimiento del mismo una vez dormido. La hidrocortisona no mostró ningún efecto sobre parámetros metabólicos.

Las conclusiones sugieren que la adición de hidrocortisona puede reducir la aparición de efectos adversos neuropsicológicos, así como las dificultades relacionadas con el sueño provocadas por la administración de dexametasona en niños y adolescentes con LLA.