La lactancia materna prolongada reduce el riesgo de dermatitis flexural. Así lo concluye un estudio internacional publicado en JAMA Pediatrics. El trabajo evaluaba también la influencia de la lactancia materna prolongada y exclusiva en el asma y la función pulmonar baja en adolescentes.

Los investigadores usaron datos de PROBIT (Promotion of Breastfeeding Intervention Trial), un ensayo aleatorizado en el que se reclutaron más de 17.000 niños de 30 hospitales biolorrusos entre 1996 y 1997. Del total de participantes, se realizó seguimiento a 13.557 entre 2012 y 2015. Los datos se analizaron entre mayo de 2016 y abril de 2017.

Los resultados mostraron que el grupo de intervención tenía un 54% menos de riesgo de padecer eccema flexural que el grupo de control. Asimismo, los síntomas autoinformados de eccema, asma y pitidos en el último año se registraron con menos frecuencia en el grupo que siguió lactancia materna prolongada que en el de control.

De acuerdo con los autores del estudio -en el que participan instituciones de Reino Unido, Canadá, Bielorrusia y Estados Unidos-, el citado programa de promoción de la lactancia materna redujo el riesgo de dermatitis flexural en adolescentes, pero no tuvo un efecto detectable en la función pulmonar.