Esta técnica comenzó a desarrollarse hace menos de un año en la universidad, tras comprobar su eficacia en un estudio, publicado en el Journal of Pediatric Surgery. Shabet ha podido recopilar datos de este procedimiento, ayudar con las cirugías y cuidar a los animales que están en el laboratorio, lo que incluye administrarles tratamientos y analizar los signos vitales. Resulta curiosa la implicación de Shabet en el campo de la Medicina, pues estudia una ingeniería industrial. 

“Los ingenieros pensamos cómo abordar la resolución de problemas de manera distinta y esa cualidad puedo aplicarla al campo de la Medicina”, explica Christina Shabet en un comunicado de la universidad.

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La placenta artificial utilizada ha sido desarrollada por el laboratorio de investigación de circulación extracorpórea en colaboración con el C. S. Mott Children's Hospital, ambos dependientes de la Universidad de Michigan. Mediante la placenta extracorpórea se ha conseguido mantener con vida a 4 corderos con prematuridad extrema durante una semana. Los corderos fueron trasladados a la placenta artificial sin haber realizado su primera respiración.

Simular el ambiente intrauterino

El objetivo de casi una década de trabajo y de desarrollo es que la placenta artificial permita que los bebés extremadamente prematuros ingresados en la UCI puedan continuar con el desarrollo de sus órganos fuera del vientre de su madre. George Mychaliska, uno de los principales investigadores de este proyecto, informó durante el lanzamiento que la investigación progresa rápido y que es posible que se utilice esta técnica en los próximos 5 años.

Según explica Mychaliska, el riesgo de muerte y discapacidad es muy alta para los bebés extremadamente prematuros, es decir, que han nacido antes de las 24 semanas. Los pulmones son demasiado frágiles para resistir incluso las técnicas de ventilación menos invasivas. Si sus pulmones no están lo suficientemente maduros, no pueden proporcionar oxígeno al cerebro y al corazón para sobrevivir.

Por este motivo, los investigadores pensaron en resolver el problema de prematuridad recreando el ambiente intrauterino para tratar a los niños como si fueran fetos en lugar de bebés, es decir, como si todavía estuvieran en el útero. Esta solución sería un cambio de paradigma completo, a pesar de que la investigación todavía esté en una etapa muy preliminar, pues la placenta artificial permite, entre otros, el intercambio de gases sin ventilación mecánica.