Así lo ha explicado el doctor Carlos Laria, director de la Unidad de Oftalmología Pediátrica y Estrabismo de Clínica Baviera en la Comunidad Valenciana y Murcia, quien recuerda a padres y especialistas que “no se deberían considerar los dispositivos en 3D como causantes de problemas visuales sino como una forma de estar alerta frente a patologías de la visión, la coordinación o el movimiento”.

Entre las enfermedades que pueden pasar desapercibidas y que la tecnología puede contribuir a detectar, se encuentran problemas en la motilidad ocular, microestrabismos o estrabismos latentes que permanecen compensados la mayor parte del tiempo. Algunas de estas desviaciones, tan pequeñas que no son visibles estéticamente, podría provocar problemas como el cálculo de las distancias.

En definitiva, “los dispositivos de realidad virtual, películas en 3D, videojuegos y tablets son parte de un futuro y de un presente que no podemos dejar de lado”, asume Laria; no obstante, “se debe hacer un uso adecuado de ellos y no someter a los ojos y, en especial a los ojos de los niños, a esfuerzos innecesarios”, matiza.

Para evitar enrojecimiento, sequedad lagrimeo o fatiga ocular, el experto aconseja a los especialistas en Oftalmología que instruyan a sus pacientes, tanto niños como adultos, en las pautas básicas de higiene ocular, entre ellas “intercalar periodos de descanso con el fin de que se pueda cambiar el enfoque de la visión a otros puntos”, ejemplifica.

Igualmente importante es parpadear con frecuencia para mantener la humedad del globo, evitar los reflejos en las pantallas y no jugar en zonas muy escasamente iluminadas o con demasiada luz. “Es conveniente mantener el dispositivo a una distancia correcta, por debajo de la línea visual y con el cuello ligeramente inclinado sin que el ángulo supere los 35 grados”, explica a los gamers.