El labio leporino ha sido el centro del XI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Fisuras Faciales de Zaragora, donde los expertos han discutido sobre nuevas terapias para abordar esta deformación congénita. El doctor Ignacio Moral Sáez, jefe de sección de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Universitario Miguel Servet (HUMS), indica que cualquier nueva terapia que se desarrolle debe tener el objetivo de brindar normalidad al niño, permitir al paciente hablar de un modo comprensible y no presentar estigmas estéticos que dificulten su vida.

El congreso es un foro científico bienal en el que se dan cita expertos nacionales e internacionales en la materia. Los organizadores destacan que este año han acudido médicos de reconocimiento internacional como Jean-Claude Talmant (Francia), Brian Sommerlad (Inglaterra), Albino Triaca (Suiza) y Youri Anastassov (Bulgaria). De manera paralela al congreso, se han organizado también unas jornadas para las familias y pacientes con labio leporino donde se han abordado aspectos integrales para el tratamiento de la afección.

Según han explicado los expertos, los objetivos principales del tratamiento son reparar el defecto congénito (labial, palatino y nasal), lograr un habla, lenguaje, audición y deglución normal, conseguir una oclusión dental funcional y una salud dental adecuada y alcanzar un desarrollo psicológico y social correcto.

Una una veintena de niños con esta malformación cada año en Aragón, según señalan los expertos. “Este defecto estigmatiza y causa problemas funcionales relevantes en la audición, la masticación y la fonación, además de ser causa de trastornos psicólogos”, indica Moral Sáez.

Los médicos han indicado que muchos de estos niños requieren de múltiples intervenciones quirúrgicas y de la participación de un equipo de múltiples especialistas con un seguimiento hasta la edad adulta. “Esta malformación congénita es una enfermedad crónica que requiere de tratamientos rehabilitadores, entre otros”, subrayan.

La Sección de Cirugía Oral y Maxilofacial Pediátrica del HUMS de Zaragoza opera cada año entre 25 y 30 niños y realiza un seguimiento de otros 400 pacientes (muchos requieren cirugía secundaria por secuelas). El hospital dispone de todos los especialistas precisos para el tratamiento multidisciplinar de esta malformación, incluso logopedia y ortodoncia, lo que no es habitual en la mayoría de los centros hospitalarios.