“Iniciar la lactancia materna dentro de la hora siguiente al parto salva vidas”, aseguran la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), “para los recién nacidos, cada minuto cuenta”. Con esta certeza, ambas entidades han elaborado Capturar el momento: inicio temprano de la lactancia materna, un documento que recopila cifras mundiales y regionales sobre el amamantamiento humano inmediato al parto y los beneficios de la alimentación exclusiva con leche materna durante los primeros 6 meses de vida.

“No importa en qué lugar del mundo respire por primera vez un recién nacido, ofrecer a los bebés el mejor comienzo en la vida es un deseo universal”, aseguran los autores del informe. “Ya sea en una choza de una aldea rural o en el hospital de una gran ciudad, la lactancia materna inmediata equivale a brindar a los bebés la mejor oportunidad de sobrevivir, crecer y desarrollar todo su potencial”.

Según las recomendaciones oficiales de UNICEF y la OMS “la lactancia materna debe ser exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, lo que implica no ofrecer otros alimentos o líquidos, incluyendo agua” y extenderse, al menos, hasta los 2 años, de forma combinada con alimentos adecuados a la edad. Asumir estos preceptos de inmediatez y exclusividad podría salvar la vida de 800.000 niños cada año.

De acuerdo con el metaanálisis, mencionado por UNICEF y la OMS, los bebés amamantados entre 2 y 23 horas después del nacimiento, tienen un 33% más de posibilidades de morir en comparación con quienes reciben lactancia materna inmediata. Un segundo estudio, realizado en Tanzania, sugiere que el retraso en la lactancia implica casi un 50% más posibilidades de que el bebé desarrolle dificultades respiratorias en sus primeros 6 meses de vida.

Las madres necesitan apoyo

“Los bebés nacen listos para lactar”, defienden los autores; sin embargo, según los datos recogidos por OMS y UNICEF, solamente 2 de cada 5 recién nacidos a nivel mundial reciben leche materna dentro de la primera hora de vida; un dato que contrasta con el hecho de que cada vez más partos tengan lugar en centros de salud con asistencia de personal cualificado. “En muchos países de bajos y medianos ingresos, la presencia de un médico, una enfermera o una partera no significó que la madre recibiera apoyo para la lactancia materna inmediata”, lamentan. Los más perjudicados en este sentido resultaron ser los bebés nacidos por cesárea.

La lactancia materna -y especialmente el calostro, considerado “la primera vacuna”- no solo aporta numerosas vitaminas y nutrientes; también estimula el desarrollo cerebral, protege contra el sobrepeso y la obesidad y, gracias al contacto piel con piel, ayuda a regular la temperatura y contribuye a la formación del sistema inmunológico del bebé. Más allá del bienestar de los pequeños, la lactancia representa grandes beneficios para las madres, ya que reduce el riesgo de diabetes tipo II y cáncer de pecho y ovario.

Sin embargo, practicar una lactancia materna inmediata y exclusiva no es fácil, “de hecho, no se puede esperar que las madres lo hagan sin ayuda”, sentencian los expertos. “Aunque una pequeña proporción de mujeres no pueden lactar a sus hijos por razones médicas, la mayoría de las madres sencillamente necesitan el apoyo adecuado en el momento correcto”, consideran. Estas declaraciones “revisten una particular importancia en contextos humanitarios, donde el acceso a agua salubre y al saneamiento adecuado suele ser limitado”.