“El 80% del riesgo de desarrollar alergias alimentarias es hereditario, pero hasta ahora se sabe poco sobre los factores de riesgo genéticos”, señala Young-Ae Lee, investigador del Max Delbrück Center for Molecular Medicine (MDC) and Charité-Universitätsmedizin Berlin, en relación a los resultados de ciertos estudios en mellizos. Una nueva investigación dirigida por Young-Ae Lee ha evaluado las probabilidades de que la genética esté directamente relacionada con las alergias.

La investigación analizó el genoma completo de 1.500 niños en Alemania y los Estados Unidos que sufren de alergias alimentarias. La investigación analizó más de 5 millones de variaciones genéticas, llamadas polimorfismos de un solo nucleótido (SNP, por sus siglas en inglés) en cada participante del estudio y comparó la frecuencia de estos SNP con la de los sujetos de control.

A diferencia de otros estudios, los investigadores utilizaron una prueba de provocación alimentaria oral para confirmar el diagnóstico de la alergia. “Sabemos por la práctica clínica que hasta el 80% de las supuestas alergias alimentarias no son en realidad alergias. Estas sensibilidades a los alimentos se deben a una intolerancia alimentaria en lugar de a una respuesta alérgica”, explica Lee.

4 loci comunes

El estudio, publicado en la revista Nature Communications, descubrió un total de 5 loci que incrementan el riesgo genético de desarrollar alergias alimentarias. 4 de ellos muestran una fuerte correlación con los loci conocidos tanto para la dermatitis atópica y el asma, como para otras enfermedades inflamatorias crónicas como la enfermedad de Crohn y la psoriasis, así como otros trastornos autoinmunes.

Los investigadores identificaron un locus de riesgo genético específico para las alergias alimentarias: el grupo de genes SERPINB en el cromosoma 18, vinculado con la inhibición de las proteasas de serina (serpinas). Los genes de este grupo se expresan principalmente en la piel y en la mucosa del esófago, motivo por el que los autores consideran que podría jugar un papel importante en las funciones de la barrera epitelial.

Otro hallazgo importante del estudio es que 4 de los 5 loci de riesgo identificados están presentes en todas las alergias alimentarias. La región del antígeno leucocitario humano (HLA, por sus siglas en inglés), que es específica en los casos de alergia al cacahuete, era la única excepción. El estudio establece las bases para un mejor diagnóstico de las alergias alimentarias y sus posibles causas, según indican los científicos responsables del estudio.