Los investigadores recogieron datos de una encuesta realizada en 2.187 enfermeras pediátricas de 223 hospitales entre los años 2006 y 2008. Entre otras cuestiones, se pidió que las enfermeras detallaran si habían omitido alguna actividad de cuidados necesarios para sus pacientes debido a la falta de tiempo. Asimismo, se les preguntó qué actividades dejaron de llevar a cabo.

Más del 50% de las enfermeras pediátricas reconoció haber dejado de lado, al menos, una actividad relacionada con el cuidado del paciente. En dicho grupo se incluía el personal de cuidados intensivos neonatales y pediátricos, y las unidades de pediatría general. La atención del paciente, la capacidad de planificación, la enseñanza y la orientación a otras personas se perdieron en un gran número de ocasiones.

Peor ambiente

Por el contrario, los tratamientos y procedimientos centrados en el dolor rara vez se perdieron, según indicaron en las encuestas. El equipo de investigación también evaluó cómo afectaban estos hechos al ambiente de trabajo, a sus relaciones con los jefes, a los compañeros y médicos, y a su capacidad de toma de decisiones en el hospital.

El 61% de las enfermeras pediátricas que tenía entornos de trabajo deficientes reportó dejar de lado algunos cuidados de pacientes en comparación con el 46% de aquellas que tenían unas mejores condiciones laborales. Asimismo, por cada paciente adicional, las enfermeras tenían un 70% más de probabilidades de olvidarse de los cuidados.  

Los autores del estudio consideran necesario asegurar que las enfermeras pediátricas tengan un ambiente de trabajo adecuado y una carga laboral apropiada para mejorar la calidad de atención de los pacientes y aumentar la eficiencia del personal sanitario en los hospitales.