Angélica Ibáñez León, autora principal del estudio, examinó los casos de 206 niños, de sexo masculino y entre los 8 y los 15 años de edad, de los cuales 103 eran jugadores infantiles seleccionados por el Club Deportivo Universidad Católica y otros 103 niños sanos pero que no practicaban este deporte. A todos ellos se les practicó una evaluación de la distancia intermaleolar, intercondílea y el ángulo femorotibial.

“El ángulo femorotibial en la población control tuvo una media de 7,8°, mientras que en los futbolistas se constató una media de 3,49°”, explica Ibáñez León en la revista Archivos de Medicina del Deporte, “la distancia intercondílea en el grupo control tuvo una media de 0,07 cm, en cambio, en los futbolistas fue de 1,06 cm. Por último, la distancia intermaleolar en controles fue de 6,01 cm y en los futbolistas 0,77 cm”, resume.

La investigadora espera que estas tendencias, “estadísticamente significativas”, puedan abrir nuevas líneas de investigación en torno a las variaciones anatómicas angulares de las extremidades inferiores y su riesgo de lesionabilidad durante la infancia. “Se sabe demasiado poco sobre de la relación entre la práctica deportiva y las adaptaciones estructurales durante la etapa de crecimiento”, asegura.