En el marco del 14.º curso de actualización de la asociación, los especialistas han reconocido que “deben familiarizarse con este tipo de alimentación, ya que generalmente no han recibido formación sobre el tema durante sus estudios, y necesitan poder proporcionar la información adecuada a los padres”, según recoge una nota de prensa.

La mayor preocupación que han expresado los clínicos de medicina familiar ha sido la mala planificación de estas dietas. En este sentido, argumentan, la American Academy of Nutrition and Dietetics asegura que una alimentación vegana o vegetariana “puede ser perfectamente adecuada y saludable para niños de todas las edades”, si se planifica bien.

Sin embargo, un mal desarrollo “puede generar consecuencias negativas sobre la salud e influir en el crecimiento de los niños y adolescentes”, advierten los expertos. En este sentido, la doctora y ponente en el curso, Miriam Martínez Biarge, aboga por ofrecer “tiempo e información a las familias”.

La pediatra del Department of Paediatrics del Imperial College Healthcare NHS Trust y el Hammersmith Hospital de Londres reitera estos 2 aspectos como “necesarios para contribuir a que los niños vegetarianos y veganos tengan todos los nutrientes necesarios para su crecimiento y normal desarrollo”. En esta línea, ha recalcado, la edad de cada paciente es decisiva.

Así, por ejemplo, “la lactancia materna es la forma de alimentación ideal para los lactantes vegetarianos o veganos”, explica; pero “es importante asegurarse de que estas madres tomen un suplemento regular de vitamina B12 y yodo”. A partir de los 6 o 7 meses, es aconsejable introducir alimentación sólida, tal como sucede con los niños que siguen dietas tradicionales.

“Puede reemplazarse la carne por productos como lentejas, garbanzos, guisantes o tofu”, ejemplifica Biarge. A partir de los 2 años de edad, la alimentación “debería parecerse a la del resto de la familia, dependiendo el número de raciones de la edad, los niveles de actividad física o las características personales de cada niño”, aconseja.

En cualquier caso, los padres deben prestar atención a ciertos nutrientes, asevera la pediatra. Por ejemplo, “ninguna dieta infantil debería restringir las grasas”, que pueden obtenerse fácilmente de los aguacates, el aceite de oliva o los frutos secos, que también serán una de las mejores fuentes de proteínas junto a las legumbres.

Dado que la Vitamina B12 sólo se encuentra de forma natural en los alimentos de origen animal, y aunque algunos productos ovolácteos aporten pequeñas cantidades de esta sustancia, “es recomendable la suplementación semanal para todos los niños vegetarianos o veganos”, concluye.