La investigación, financiada por el Instituto de Salud Carlos III, profundiza en los problemas de aprendizaje de cerca de 200 niños y un grupo de control para distinguir afecciones concretas como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDH) de otras como la dislexia u otras alteraciones en la lectura.

Carolina Laynez, psicóloga clínica e investigadora principal, ha declarado a la agencia EFE que este proyecto ha servido para constatar que cerca del 40 % de los niños derivados a su unidad tenían TDH y otras problemáticas añadidas que implicaban actuaciones concretas y para su mejora.

Con esta guía de videojuegos se intenta fomentar el aprendizaje, y se hacen distinciones en función de la edad, las áreas de desarrollo o las dificultades que impliquen. Según Laynez, es una manera de orientar a los padres para que sepan qué clase de videojuegos son buenos para desarrollar las funciones cognitivas de sus hijos.

La guía reúne aquellas funciones neuropsicolígicas que son útiles de potenciar a través de los videojuegos. Estas van desde el control óculo manual hasta la organización y la memoria visual, el razonamiento, la atención o las funciones ejecutivas. Para Laynez, pueden ayudar al desarrollo del niño si están bien controladas.

"El uso de videojuegos, si se hace bien y de manera controlada, puede ayudar al desarrollo de los niños porque enseña, por ejemplo, a organizar un trabajo para lograr completar la misión". Carolina Laynez.

"Toma el mando. Ser padres en la era digital" presenta distintos videojuegos y explica las edades a las que son recomendables y cómo pueden desarrollar la percepción o la memoria visual. El trabajo recalca que los videojuegos sirven para canalizar emociones o potenciar las capacidades cognitivas siempre que no se conviertan en una adición por un exceso en los tiempos de uso.