De hecho, tal como ha informado el subdirector del Instituto Nacional de Higiene y Epidemiología, Duong Thi Hong, hasta ahora, cerca de 1,5 millones de niños vietnamitas recibían las vacunas importadas de la India. Gracias a la producción propia, a partir de 2017 la distribución sería gratuita y correspondería al Programa Nacional de Inmunización Ampliado (PNIA).

De esta forma, Vietnam se ha marcado como objetivo para el nuevo año la erradicación completa del sarampión. Además, el Ministerio de Salud ha planteado una capacidad productiva de más de 7 millones y medio de dosis anuales, lo que respondería a la demanda doméstica e incluso podría llegar a hacer de Vietnam un país exportador en el futuro.

La manufactura correrá a cargo del centro para la fabricación de productos biológicos Polyvac, bajo un proyecto de transferencia tecnológica desde compañía japonesa Daiichi Sankyo Vaccine, que ha durado casi 5 años y ha sido financiado por la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA) con un presupuesto de 700 millones de yenes.

Nguyen Dang Hien, director del centro de fabricación ha confirmado que el producto fue experimentado con éxito en 756 pacientes, con edades comprendidas entre uno y 45 años. La calidad y seguridad de la vacuna, ha podido certificarse así, gracias a la participación de los voluntarios, naturales de las provincias norteñas de Ha Nam y Hoa Binh.

En relación a la nueva producción de vacunas, el presidente de Vietnam, Tran Dai Quang ha declarado que “el sector de salud preventiva debe colocar el ser humano en el centro de sus actividades, fortaleciendo el control de las enfermedades contagiosas y no infecciosas, así como la gestión de la salud comunitaria”.