Este protocolo ha sido diseñado por profesionales de Atención Primaria, Neuropediatría y Salud Mental. Entre otras medidas, el protocolo contempla que cada menor y cada familia cuente con un único Plan Individual de Intervención que aunará las actuaciones de todos los profesionales conformando un equipo de trabajo en red.

Los profesionales han desarrollado el protocolo a partir de algoritmos clínicos y quieren que sirva a los pediatras y profesores de escuelas infantiles para detectar las señales de alarma temprana que permiten diagnosticar estos trastornos. Asimismo, establece las líneas generales de actuación de cada servicio o unidad que interviene en el proceso.

Los profesionales implicados podrán compartir sus experiencias e información en un documento de registró único, y de esta forma asegurar la continuidad de la atención. Amalia Cuartero, directora del Centro de Atención Temprana de Navarra ha explicado que el protocolo surge para dar respuesta a las necesidades de las familias con el objetivo de que reciban una información más homogénea y más integrada por parte de los distintos servicios.

Según marca el protocolo, una vez detectadas las señales de que la persona pueda padecer un trastorno del espectro autista, se desarrollan 2 procesos: diagnóstico e intervención. El diagnóstico se inicia con la derivación del menor a Neuropediatría del Complejo Hospitalario de Navarra, con el fin de que realice los estudios neurológicos y genéticos pertinentes.

Si la sospecha se mantiene, desde allí se le deriva al Centro de Salud Mental Infanto-Juvenil Natividad Zubieta que completa el proceso diagnóstico, para lo cual se establece un periodo de 2 a 3 meses.