“Normalmente, los padres expresan su preocupación por la salud a largo plazo de sus hijos, con labio leporino o paladar hendido”, explica E. Berg, autor del estudio; por eso, el objetivo del paper es “evaluar si estas fisuras orales afectan a la capacidad de los adultos jóvenes”. Para ello, Berg y su equipo han realizado un estudio de cohorte de base poblacional entre todos los individuos nacidos en Noruega entre 1967 y 1992.

Gracias a la colaboración con el Oslo University Hospital, el Haukeland University Hospital y el Norwegian Institute of Public Health, se pudo constituir un grupo de estudio final se compuesto por 1.413.819 individuos no afectados y 2.337 casos de pacientes con fisuras orales, de los cuales el 59,9% eran hombres. Todos ellos sumaban en el año 2010 una media de edad aproximada de 30 años.

Tras el análisis, “no se encontraron riesgos crecientes en relación con la morbilidad o la mortalidad entre los sujetos sanos y aquellos afectados de labio leporino”, asegura el investigador. Sin embargo, los individuos con labio leporino que además presentaban paladar hendido “sufrían mayor riesgo de sufrir discapacidad intelectual y parálisis cerebral”, afirma.

Por su parte, los pacientes con paladar hendido, que no sufrían de labio leporino, presentaron un mayor índice de mortalidad, así como altas tasas de riesgo de discapacidad intelectual, trastornos de ansiedad, trastornos del espectro autista y dificultades graves de aprendizaje. Así mismo era mayor la tendencia a padecer parálisis cerebral, epilepsia y patologías musculoesqueléticas.

Tal como recoge la revista Jama Pediatrics, los especialistas en Pediatría, Otorrinolaringología y Cirugía Maxilofacial, implicados en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de estas dolencias, “deberían proporcionar esta información a los padres”, concluye el equipo.