El estudio muestra que el factor determinante no es que el bebé sea prematuro, sino que su peso al nacer no alcance el normal. Se incluyeron en el estudio a 186 adultos entre los 26 y los 28 años, 52 de los cuales habían sido bebés prematuros y 59 simplemente habían nacido más pequeños. En ambos casos se detectó una masa ósea inferior a la detectada en el grupo de control de 77 adultos, cuyo periodo de gestación y peso habían sido normales.

Lo que sí defiende el estudio sobre bebés prematuros es que sus huesos pueden ser más débiles debido a una carencia de calcio en el periodo de gestación. En las últimas semanas se le transfiere al bebé una buena dosis de este mineral para impulsar su desarrollo óseo, y esta dosis no la pueden recibir los bebés que nacen antes de tiempo.

El estudio concluye, pues, que los bebés que nacen con un peso bajo, y en especial aquellos que son prematuros, corren más riesgo de desarrollar osteoporosis en un futuro. Una buena dieta rica en calcio y el ejercicio físico adecuado para el fortalecimiento de los huesos pueden ser determinantes para una persona que desde su nacimiento es propensa a desarrollar dicha enfermedad.