En condiciones normales, el momento óptimo para pinzar el cordón umbilical es a los 3 minutos de vida, ya que este periodo permite aumentar las reservas de hierro y, por lo tanto, reducir el riesgo de anemia del lactante, según un estudio del Hospital Universitario de La Plana. La investigación sugiere también que pinzar el cordón umbilical en este momento mejora la adherencia a la lactancia, la salud hematológica de la madre y su satisfacción con respecto al parto.

“La costumbre milenaria ha sido pinzar el cordón minutos después del nacimiento, en general, cuando cesaban las pulsaciones, una situación que suele ocurrir entre uno y 3 minutos después del alumbramiento”, explica el pediatra Pasqual Gregori, en una nota de prensa. “Transcurridos varios siglos, probablemente con el inicio de la medicina científica en la segunda mitad del XVIII, comenzó a promoverse el pinzamiento precoz, en los primeros segundos de vida”.

Según el experto, la práctica de pinzar el cordón umbilical en los primeros minutos comenzó a ser criticada a principios del siglo XIX; sin embargo, sigue siendo habitual en la práctica clínica actual. En este contexto, Gregori y su equipo reclutaron a 156 embarazadas y las asignaron de forma aleatoria al grupo de pinzamiento temprano o tardío del cordón umbilical. Todos los recién nacidos se sometieron a controles en el posparto, pasados 28 días y 5 y 6 meses después.

Según su investigación, Gregori considera importante retrasar el pinzamiento del cordón, como mínimo, hasta el primer minuto de vida, ya que, además de contribuir a las reservas de hierro, garantiza una transición más natural a la vida extrauterina. A pesar de esta recomendación, “pinzar el cordón umbilical cuando deja de latir, más allá de los 3 minutos, no supone ninguna complicación materna o neonatal”, asegura el pediatra. De la misma manera, en general, “no existe ninguna evidencia que justifique pinzar el cordón de forma precoz como práctica de mayor beneficio”.

Junto a Gregori han trabajado el matrón Javier Orenga, del Hospital Universitario de la Plana y los doctores Emilio Monteagudo, jefe de Pediatría del Hospital La Fe de Valencia, Paula Sánchez, de la Universidad CEU Cardenal Herrera, y María Angélica Fajardo, a través de la doctora en Bioquímica, de la Universidad Nacional de la Patagonia, en Argentina.