Gracias a la realidad virtual, “los niños ingresados podrán viajar a mundos imaginarios, como el fondo del océano u otras galaxias, o pilotar un coche deportivo sin tener carné de conducir”, ejemplifican los promotores del espacio, que cuenta con “las últimas tecnologías en videojuegos”.

La habitación de juegos cuenta con 2 dependencias; la primera con videoconsolas tradicionales y otra “perfectamente escenificada” con pantallas y luces de neón “para que los niños ingresados puedan sumergirse desde el principio en un ambiente de ciencia ficción que les permita atravesar las paredes del hospital”.

El objetivo es utilizar la realidad virtual y el entretenimiento de los pacientes como una herramienta terapéutica más y como un medio para humanizar la asistencia. La sala de realidad virtual no solo anima a los niños ingresados, sino que contribuye mejorar y a acelerar su recuperación.

Esto se debe, explican, a que “los juegos de realidad virtual pueden reducir la ansiedad frente a los tratamientos”. La Máquina de los Sueños se suma así a otras ofertas de ocio del hospital, entre las que se encuentran representaciones teatrales, pases de películas, cuentacuentos o actividades lúdicas para los niños ingresados.