Tos y respiración dificultosa, bronquitis, otitis media, asma, neumonía, infecciones del tracto respiratorio e, incluso, problemas visuales y auditivos son algunos de los problemas inmediatos que estos pequeños fumadores pasivos pueden sufrir durante las reuniones familiares. Frente a esta situación, y dado que “en Navidad, niños y mayores comparten mesa… pero también estancias llenas de humo”, la empresa farmacéutica Pfizer ha reclamado en nota de prensa la necesidad de una #NavidadSinTabaco.

“Se ha demostrado que, si ambos progenitores son fumadores, la edad de los vasos sanguíneos de sus hijos es 3,3 años superior a la que debería cuando estos son adultos, provocando daños irreversibles en la estructura de las arterias de los niños”, ejemplifica el pediatra Eugenio de la Cruz basándose en los recientes estudios publicados por la revista Circulation.

“También aumenta en un 40% la probabilidad de fibrilación auricular en los expuestos al humo durante el embarazo y las malformaciones cardiacas”, añade el experto quien recuerda además que, la tolerancia hacia el consumo, no sólo provoca un consumo pasivo, sino que, además, predispone a los niños y muy especialmente a los adolescentes hacia un hábito futuro.

El entorno del adolescente, factor fundamental de prevención

“La adolescencia es una de las épocas más vulnerables e influenciables de la vida y es el periodo en el que la mayoría de fumadores se inician en el consumo de tabaco”, advierten. Concretamente, en España, la edad media de inicio es a los 13, 5 años. En este sentido, el entorno del adolescente desempeña un papel fundamental en la prevención.

“Las actitudes de los padres ante la adicción al tabaco son condicionantes ya que, un ambiente sin humo en casa y la vigilancia de los progenitores ante el tabaquismo de sus hijos, son factores que les protegen de esta enfermedad”, corrobora de la Cruz; de hecho, “el abandono del consumo de los padres en la preadolescencia disminuye a la mitad el riesgo de que se inicien en la adicción al tabaco”. Por esta misma razón, sugieren, es importante evitar los artículos de fumador como regalo.

Proteger a las mujeres embarazadas es igualmente importante, ya que las toxinas del tabaco pueden provocar complicaciones obstétricas como embarazos ectópicos, abortos espontáneos y aumento de la mortalidad perinatal en general. Tras el nacimiento, aumenta la posibilidad de que el niño sufra síndrome de muerte súbita, trastornos respiratorios, problemas auditivos y trastornos cognitivos y del crecimiento.

La deshabituación, el mejor regalo de Navidad

Una conversación de entre 2 y 5 minutos de duración con el facultativo incrementa las posibilidades de éxito en el proceso de cesación tabáquica, llegando incluso a duplicarlas, según diversos estudios que la farmacéutica menciona. Por eso, el papel del profesional sanitario es fundamental, insisten.

El médico “tiene la capacidad de analizar el nivel de adicción de cada fumador y sus circunstancias y proponer la estrategia que mejor se adapte en cada caso, valorando la conveniencia de prescribir tratamiento farmacológico que facilite la cesación tabáquica al fumador si es conveniente”, explican.

Por su parte, Pfizer ha desarrollado una web de ayuda para la cesación tabáquica, en la que se ofrece a los fumadores planes adaptados según su motivación, consejos y un mapa para encontrar el centro de salud o Unidad de Tabaquismo más cercana. “En Navidad, el abandono del tabaquismo es el mejor regalo que se puede hacer a la familia y especialmente a los niños”, concluyen.