Un nuevo fármaco de tiosulfato de sodio puede reducir en un 50% la pérdida auditiva que causa el tratamiento oncológico con cisplatino en niños con cáncer de hígado, según los resultados del ensayo clínico SIOPEL-6, dirigido por investigadores del Great Ormond Street Hospital y financiado por el Cancer Research UK. El ensayo, publicado en el New England Journal of Medicine, contó con la participación de 109 niños afectados de hepatoblastoma que fueron tratados con cisplatino o con cisplatino seguido de tiosulfato de sodio 6 horas después.

Según los resultados, el 63% de los pequeños tratados únicamente con cisplatino sufrió pérdida auditiva en algún grado, en comparación con el 33% de quienes, además, recibieron tiosulfato de sodio. Es decir, el riesgo de pérdida auditiva como efecto secundario al tratamiento del cáncer, se redujo en un 48% gracias a la combinación de sustancias. La efectividad del tratamiento, la supervivencia general y la recidiva de cáncer fue equivalente para ambos grupos.  

A la luz de estos últimos resultados, el Cancer Research UK considera que “el tiosulfato de sodio podría formar parte de un nuevo estándar de atención para tratar el hepatoblastoma”. El siguiente paso, señalan, será analizar si esta sustancia también es útil en el tratamiento con cisplatino de otros cánceres, así como obtener la autorización de comercialización de la Food and Drug Administration (FDA) y la European Medicines Agency (EMA) para uso pediátrico.

“Tenemos la suerte de tener un tratamiento efectivo para este tipo de cáncer de hígado; pero también puede haber efectos secundarios a largo plazo”, explica Penelope Brock, consultora pediátrica del Great Ormond Street Hospital. El tiosulfato de sodio “podría garantizar que los padres no tengan que enfrentarse a un escenario perturbador en el que el tratamiento exitoso del cáncer se produce a costa de la audición de sus hijos”, defiende la experta.

“Un gran porcentaje de los niños tratados solo con cisplatino queda con una pérdida auditiva permanente que puede ser completamente debilitante”, lamenta Brock. “Incluso la pérdida auditiva leve puede afectar gravemente al desarrollo futuro de un niño, ya que las consonantes 's,' 'h,' y 'f' se escuchan en frecuencias altas y su pérdida puede ser particularmente difícil para los niños que aún no han desarrollado el habla”, argumenta la consultora. “Ningún niño debería tener que sufrir una discapacidad como resultado de su tratamiento contra el cáncer”, coincide la experta en cáncer infantil Pam Kearns, del Cancer Research UK y la Universidad de Birmingham.