Los investigadores afirman que una crema anestésica a base de lidocaína y la administración de una pequeña cantidad de azúcar, es eficaz para calmar el dolor causado por las vacunas en niños menores de un año. La investigación se realizó entre 352 niños sanos de 3 clínicas pediátricas. Los niños fueron distribuidos en 4 grupos de forma aleatoria.

Los niños del primer grupo fueron incluidos en el grupo de control con placebo. En el segundo grupo, se calmó el dolor de los niños con las indicaciones que daban sus padres, mientras que, en el tercero, además de las instrucciones de los padres, se suministró a los niños una cantidad reducida de azúcar. En el cuarto grupo, a las indicaciones de los padres y el azúcar se añadió la aplicación de la crema anestésica.

Tal y como ha explicado la profesora y farmacéutica del Hospital for Sick Children (SickKids), Leslie Dan, “el dolor que provocan las vacunas en los niños angustian no solo a los menores, también a los padres, lo cual, provoca que, en ocasiones, rechacen la vacunación”. La farmacéutica asegura que “existen lagunas sobre cómo aliviar este dolor en los niños”.

Tras las 4 intervenciones, los investigadores detectaron que el dolor solo remitía cuando se aplicaba la crema anestésica junto con las indicaciones de los padres y la administración de una pequeña cantidad de azúcar. A pesar de estos resultados, los autores concluyen que es necesaria una investigación más amplia para hallar otra solución alternativa que reduzca la ansiedad y la hipersensibilidad al dolor en los menores de un año que van a ser vacunados.