Esta descamación convierte a Shama en una candidata propensa a las infecciones. La ictiosis lamelar es un trastorno genético autosómico recesivo, es decir, el gen defectuoso está en el autosoma y ambos padres deben llevar una copia de este gen para que su progenitor nazca con este trastorno. Los portadores del gen no muestran ningún signo de la enfermedad.

Esta patología genética lleva implícitas muchas complicaciones, entre ellas, el desarrollo de infecciones, la deshidratación y problemas respiratorios. Los afectados, además, pueden padecer alopecia, distrofia de las uñas e hipohidrosis (capacidad de sudar por debajo de la media), problemas oculares o dificultad para articular o flexionar las manos.  

A día de hoy no existe cura para la ictiosis lamelar, según afirma la agencia india Zeenews, y los pacientes buscan alivio en la hidratación corporal frecuente y en el uso de sueros o gotas oftalmológicas para combatir la sequedad cutánea.