En este caso, los investigadores también han decidido monitorizar a un grupo de corderos debido a que el desarrollo pulmonar de estos animales es el más parecido a los seres humanos, según indican los científicos en un comunicado. Los corderos han estado inmersos en un líquido amniótico similar al que tienen en el útero y sus corazones han bombeado sangre a través del cordón umbilical que estaba conectado a una máquina de intercambio de gases.

Según confirma el hospital infantil, 1 de cada 10 nacimientos son prematuros (menos de 37 semanas de gestación) en Estados Unidos, de los que 30.000 niños son prematuros críticos, es decir, tienen menos de 26 semanas. Los prematuros críticos son los que tienen mayores tasas de mortalidad y morbilidad infantil de EE. UU., y representan la mitad de los casos de parálisis cerebral atribuidos a prematuridad.

“Estos niños tienen una necesidad urgente de tener una conexión intermedia entre el vientre de la madre y el mundo exterior. Si podemos desarrollar un sistema extrauterino (a modo de placenta artificial) para apoyar el crecimiento y la maduración del órgano, podremos mejorar drásticamente los resultados de los bebés extremadamente prematuros”, asegura Alan Flake, director del centro fetal del hospital.

Mejores resultados que otros sistemas similares

En el estudio, publicado en la revista Nature Communications, los investigadores estudiaron 8 corderos prematuros equivalentes a un bebé humano de 23 o 24 semanas de gestación. Algunos métodos de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) han alcanzado una duración máxima de 60 horas y los animales han sufrido daños cerebrales. Sin embargo, este sistema de placenta artificial ha funcionado hasta 670 horas (28 días) en algunos corderos.

Tras permanecer en este sistema extrauterino, los corderos del estudio tenían una respiración normal, podían tragar, abrir los ojos, tenían una actividad y un crecimiento corporal normal (también de lana) y mostraban una función neurológica y una maduración de los órganos adecuada. Los científicos detallan el estudio de la placenta artificial en el siguiente vídeo de la universidad.

“Actualmente, este sistema es muy superior a lo que pueden implementar los hospitales en bebés de 23 semanas. Este sistema de placenta artificial podría establecer un nuevo estándar de atención para el subconjunto de niños extremadamente prematuros”, concluye Flake.