El consumo de estos productos es, a día de hoy, la forma más típica de consumir tabaco en este país, por encima del tabaco de mascar, los cigarros tradicionales o las pipas de agua. Pese a su prevalencia, hay una gran confusión sobre el cigarro electrónico entre los padres, maestros, médicos y responsables políticos que no saben muy bien cómo abordar esta nueva problemática.

Desde los servicios sanitarios indican que los aerosoles e-cigarrillo puede contener sustancias nocivas y potencialmente dañinas, incluida la nicotina. Los cigarrillos electrónicos pueden usarse también para consumir como aerosol marihuana y otras drogas prohibidas. El estudio que recoge las conclusiones de este análisis ha sido publicado en JAMA Pediatrics.

Según declaraciones de Brian King, director adjunto de la oficina del CDC sobre Tabaco y Salud y coautor de estudio, está claro que el aerosol del cigarrillo electrónico no es inofensivo para la juventud, e insistió en la necesidad de proteger a los más pequeños de aquellos riesgos que empeoren su estado de salud.

El uso del cigarrillo electrónico entre los adultos jóvenes y los adolescentes es un importante problema de salud pública en Estados Unidos. Su uso se ha triplicado en los últimos años, y uno de cada 6 estudiantes los utiliza actualmente. El cigarrillo electrónico incluye un grupo de dispositivos que permiten al consumidor inhalar un aerosol con nicotina, aditivos y aromas.

Medidas preventivas

Para proteger a la población, ya sean jóvenes o adultos, los estados están considerando incluir el consumo de tabaco mediante cigarrillo electrónico en las políticas de aires libres de humo. Desde 2017, 8 estados (California, Delaware, Hawai, Maine, Nueva Jersey, Dakota del Norte, Oregon y Vermont) y más de 500 comunidades establecieron leyes antitabaco que prohibían el consumo de cigarrillos electrónicos en restaurantes, bares y oficinas.

Teresa Wang, autora principal del estudio y miembro del Epidemic Intelligence Service, aseguró que para proteger a los jóvenes escolares era necesario modernizar las políticas, que, además, ayudan a mantener el aire limpio, evitan la exposición a la nicotina y a otras emisiones de los cigarrillos electrónicos.