Según un estudio del Departamento de Otorrinolaringología Pediátrica del Nationwide Children's Hospital, recientemente publicado en la revista Journal of Pediatrics, la alta prevalencia de este tipo de lesiones se debe a la creencia errónea de que este tipo de herramientas no solo son aptas, sino incluso, recomendadas, como parte de la higiene otorrinolaringológica diaria.

“Los mayores errores que escucho como otorrinolaringólogo son que los conductos auditivos deben limpiarse de forma particular en el hogar y que debe hacerse con bastoncillos de algodón”, resume Kris Jatana, autor principal del estudio, en una nota de prensa. “Al usar los palillos se empuja más la cera hacia el tímpano y existe un riesgo significativo de lesión grave”, reitera el otorrinolaringólogo del Wexner Medical Center.

Según el estudio, 2 de cada 3 pacientes atendidos en este periodo tenían menos 8 años de edad en el momento de la lesión, mientras que el 40% del total correspondía a niños de entre 0 y 3 años. En el 73% de los casos, la herida se produjo durante el proceso de limpieza; el 10% de los pacientes se lesionó mientras jugaba, y el 9% al sufrir una caída con el instrumento aún insertado en el conducto auditivo.

Tal como publica la revista, en el 77% de los casos era el menor quien se encontraba manejando el bastoncillo, seguido de un 16% de ocasiones en que la lesión fue provocada por un adulto. Como consecuencia, el 30% de los pacientes, en su mayoría entre los 8 y los 17 años, refirieron la sensación de alojar un cuerpo extraño; el 25%, casi siempre menores de 8 años, recibió un diagnóstico de tímpano perforado; y el 23%, de lesión en los tejidos blandos.

Si bien el número de heridas ha disminuido a lo largo de los 21 años de estudio, “la cantidad de lesiones sigue siendo inaceptablemente alta”, lamenta Jatana. “Los bastoncillos para los oídos parecen inofensivos, pero el estudio demuestra lo importante que es que dejen de utilizarse en la higiene personal”, concluye el otorrinolaringólogo.