Según ha explicado esta psicóloga clínica, los problemas de comportamiento son el motivo de consulta más frecuente entre esta población, y conllevan una importante comorbilidad. Las tasas más altas de trastornos de la conducta se registran en los niños de 3-4 años. Los trastornos de la conducta suelen identificarse a partir de los primeros 12 meses de vida y alcanzan su pico más alto a los 24 meses: “son los llamados terribles 2 años”, ha añadido.

El video-feedback se enmarca dentro de las llamadas intervenciones parentales y consiste en grabar a la familia en interacción con el niño para posteriormente analizar los comportamientos de cada miembro e intentar mejorar las relaciones de apego y las diferentes conductas. Según ha explicado Fátima Valencia se trata de mejorar la comunicación. En este tipo de intervención pueden participar la madre o el padre (video-feedback SD) o ambos (video-feedback CO). El objetivo en ambos casos es mejorar la relación de apego.

Busca mejorar la sensibilidad parental

Este tipo de terapias también se dirigen a mejorar la denominada sensibilidad parental, es decir, a que los padres sean capaces de recibir adecuadamente las señales del niño y evitar, de esta forma que se produzcan situaciones como el paradigma de la cara inexpresiva, un episodio provocado por la insensibilidad materna y la incapacidad para interpretar las señalas que emite el niño.

Así, tal y como ha destacado Fátima Valencia, el objetivo primordial del video-feedback es mejorar la sensibilidad parental, lograr un apego seguro y así reducir los trastornos del comportamiento o de la conducta. Entre las ventajas de este método, la psiquiatra ha destacado que se trata de una terapia basada en el apego y la sensibilidad parental.

Su desarrollo se basa en sesiones estructuradas que permiten evaluar el modelo, y es una terapia flexible y adaptada a las necesidades. Por otro lado, es una intervención breve y una terapia preventiva que puede desarrollarse en el propio domicilio. Por último, la psiquiatra ha subrayado que este tratamiento genera una relación terapéutica especial que permite a los padres tomar distancia y contribuye a formar una visión más positiva de su hijo.