El bypass gástrico se utiliza con el objetivo de reducir el tamaño del estómago en aquellas personas obesas o con un índice de masa corporal (IMC) superior o igual a 30. Este procedimiento puede reducir hasta un 70% el exceso de peso corporal en 2 años. Sin embargo, tiene asociadas algunas complicaciones, tanto para la propia persona, como para los bebés gestados en estas condiciones.

Además, el bypass gástrico implica una mayor vulnerabilidad a tener deficiencias de vitaminas y minerales, pues la reducción de estómago y de ingesta de alimentos, implica también una reducción de la capacidad del cuerpo para absorber los micronutrientes. Por este motivo, se recomienda que las mujeres esperen 18 meses después de la intervención para quedarse embarazadas.

No obstante, a pesar de esperar el tiempo recomendado y tomar suplementos vitamínicos (antes, durante y después de la gestación) los bebés nacidos de madres con bypass gástrico han mostrado tener 340 gramos menos por debajo de la media, tal y como han podido observar un grupo de investigadores del Hospital Universitario de Angers, en Francia.

En el estudio, analizaron a 56 bebés recién nacidos de madres que tenían bypass gástrico, y que habían esperado una media de 32 meses entre la intervención y la gestación, junto con otros 56 bebés de madres sin bypass.

Las madres con bypass mostraron bajos niveles de calcio y cinc durante el embarazo, a pesar de tomar suplementos vitamínicos. Además, un 23% de los niños nacidos de esas madres también mostraron un menor tamaño y bajos niveles de los mismos nutrientes, en comparación con el grupo control, lo que implica que las deficiencias de la madre influyen directamente sobre el niño.