Aunque en los calendarios de vacunaciones de la mayoría de las comunidades de España figuraba que a los niños de 6 años se les debía administrar la dosis de recuerdo de la difteria y la tosferina, ninguna familia recibió un aviso para que llevaran a los niños a su centro de salud más cercano. La realidad: no había nada que inyectarles. Poco a poco, los rumores se convirtieron en noticia y en menos de un mes hubo reacciones de instituciones políticas, farmacéuticas, sindicatos y asociaciones del mundo de la salud.

Desde mediados de 2016 se convocó un concurso para elegir al distribuidor, por lo que no había ningún laboratorio preparado para distribuir las vacunas cuando esta información salió a la luz. Por su parte, el Ministerio de Sanidad manifestó que no tenían suministros porque el “desabastecimiento venía de fuera” y que es cada comunidad la que gestiona sus existencias, mientras que la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid aseguraba que el Ministerio es el encargado de administrar las dosis, “y si no las manda, nosotros tenemos las manos atadas”, dijo un miembro de la consejería a la redacción de MedLab.email.

“En el caso de la tosferina, el desabastecimiento se ha debido a que las dosis reservadas para las vacunas de recuerdo en niños de 6 años se administraron a embarazadas para proteger al recién nacido contra esta enfermedad”, aseguró un portavoz de la institución a esta redacción. Con esta respuesta, el Ministerio se refiere al caso del bebé que falleció por tosferina en 2016 en Guadalajara. Hecho que ha modificado los calendarios de vacunación.

Ante esta situación, las organizaciones del mundo sanitario no se hicieron esperar. En febrero, la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) denunció el desabastecimiento de las vacunas de tétanos y difteria y la catalogó como “un riesgo para la salud de la población”. La Asociación Española de Pediatría se sumó a las críticas y publicó un comunicado el mismo mes en el que mostraba su preocupación por “la falta de vacunas que deben ser administradas a los menores para blindarlos contra estas patologías”, y porque aun no conocían las razones oficiales de este desabastecimiento, ya que ni el Ministerio ni la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios habían explicado las razones.

Negocios de farmacéuticas

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública asegura que no hay vacunas debido a la “estrategia de las multinacionales farmacéuticas que, para aumentar sus beneficios, dejan de fabricar medicamentos esenciales de bajo coste de comercialización”. Esta denuncia se ajusta a la información ofrecida por varias fuentes técnicas consultadas por esta redacción que indican que la industria no ve un gran negocio en la fabricación de estas vacunas, ya que prefieren invertir esfuerzos en otros medicamentos que ofrecen mayor beneficio económico.

“La industria fabrica menos vacunas para la difteria, el tétanos y la tosferina porque estas valen poco, y prefieren fabricar más vacunas para el neumococo, por ejemplo, que cuesta 140 euros por dosis”, comenta un pediatra de la red sanitaria pública de Madrid.

“No queremos entrar en por qué hay un desabastecimiento, solo queremos dejar claro que esta situación nos hace mucho daño. Siempre hemos hecho campaña para concienciar sobre la vacunación y, ahora, al no estar disponibles, el público va a pensar que las vacunas no son tan importantes. Esto va a crear confusión entre la gente y mandar un mensaje negativo”, señala la doctora Isabel Jimeno, responsable del grupo de vacunas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

La Consejería de Sanidad de Madrid ha publicado recientemente una nota en la que subraya el desabastecimiento internacional como consecuencia de que los niños españoles se hayan quedado sin la vacunación de recuerdo de la tosferina, y que pasarán a una “captación activa” para vacunar a los pequeños de la Comunidad de Madrid que se quedaron sin esta dosis. La institución calcula que vacunará a casi 164.000 menores.