El gobierno catalán indica que blindará jurídicamente al personal de enfermeria y permitirá la prescripción enfermera de productos sanitarios y medicamentos no sujetos a prescripción médica, pero también algunos fármacos que necesiten receta.

Para continuar con la prescripción enfermera, Antoni Comín propone que el personal de enfermería haga una formación específica, que aún debe determinar la Comisión de Práctica Asistencial. La directora general de Ordenación Profesional y Regulación Sanitaria, Neus Rams, ha puesto ejemplos de estos 3 grupos: unos pañales de incontinencia son un producto sanitario, un fármaco antitérmico es un medicamento no sujeto a prescripción y la insulina de un diabético es un ejemplo de medicamento que necesita prescripción médica.

En este último caso, la prescripción enfermera tendrá competencia siempre que parta de un diagnóstico médico, dispongan de la formación adecuada y sigan el protocolo, lo que hará que puedan ajustar la dosis más adecuada de insulina, en un ejercicio de "prescripción colaborativa" entre médicos y personal de enfermería. Aunque todavía no se ha detallado el tipo de formación que será precisa, Comín ha abierto la puerta a que las enfermeras deban cursar algunos créditos de másteres y ha recordado que la formación de este tipo deberán pagarla los propios profesionales.

Comín ha asegurado que "hasta 2015, en Cataluña no había ningún problema, todas las profesiones colaboraban con plena normalidad y cada uno ejercía la prescripción sanitaria en función de sus competencias y formación, de forma colaborativa". Según el conseller, todo cambió con el Real Decreto que "se hizo con un cierto grado de nocturnidad y traición", que no era el que se había pactado con las comunidades autónomas y que "se publicó por sorpresa en el BOE un 23 de diciembre", lo que acabó generando "un problema que no existía".