Los riesgos del uso de tranquilizantes en pacientes mayores han centrado un estudio publicado en Journal of the American Geriatrics Society. Tal y como recoge HealthinAging, estos medicamentos suelen indicarse a los pacientes ancianos cuando estos presentan problemas para dormir, agitación o delirios, pese a que la American Geriatrics Society recuerda que no deben ser indicados como primera línea de tratamiento.

Caídas, fracturas, problemas para pensar y tomar decisiones son algunos de los riesgos del uso de tranquilizantes en ancianos, asegura este estudio. El objetivo de los investigadores es encontrar la forma de reducir el uso de estos fármacos entre esta población. En su opinión, esto puede conseguirse informando sobre los riesgos que suponen estos medicamentos y sobre cómo reducir estos tratamientos de una forma segura.

Tal y como señalan, un estudio previo mostró que disponer de esta información ayudó a un 27% de los ancianos a dejar de consumir estos fármacos, en comparación con un 5% que no recibió esta información. Los investigadores realizaron un estudio posterior en el Royal Victoria Hospital de Montreal (Canadá) para comprobar si el disponer de esta información ayudaba a reducir los riesgos del uso de tranquilizantes en pacientes ancianos.

Tras realizar este análisis, los autores del estudio comprobaron que un 64% de los participantes que recibieron los folletos informativos dejaron de tomar tranquilizantes con éxito. Además, un 94% de los participantes reconoció que sus problemas de sueño eran prácticamente los mismos que cuando tomaban estos medicamentos.  

Los autores de la investigación concluyen que el disponer de esta información ayuda a reducir el consumo de tranquilizantes de forma segura, pero reconocen que es necesario realizar más estudios para confirmar que este tipo de programas podrían ayudar a reducir los eventos adversos de estos fármacos en ancianos.