Según las cifras que manejan sus autores, María Paz García-Portilla y Julio Bobes, en España, el consumo de tabaco entre los pacientes de esquizofrenia es prácticamente el doble que el del resto de la población, con una tasa media de uso del 54,4% en comparación con el 26,4%. Las tasas de prevalencia mundial se sitúan en torno al 60% incluso durante los primeros años de enfermedad y, además, en estos pacientes el hábito es más pernicioso:

  1. Mayor número de cigarrillos al día.
  2. Mayores niveles plasmáticos de nicotina.
  3. Mayor dependencia que la población general.
  4. Inicio de consumo unos 5 años antes de manifestarse la esquizofrenia.

Efectos beneficiosos de la nicotina: ¿compensan?

Algunos trabajos previos han llegado a describir ciertos efectos beneficiosos del hábito sobre los síntomas cognitivos negativos de la esquizofrenia, como la capacidad de atención, el procesamiento sensorial o la memoria espacial. Frente a esta evidencia que, según los autores, requiere mayor investigación, se sitúan los efectos negativos de las 4.000 toxinas y 60 carcinógenos que contiene el tabaco.

En este sentido, “pensamos que los potenciales efectos beneficiosos del tabaco no justifican mantener el hábito tabáquico en personas con esquizofrenia”, argumentan Bobes y García-Portilla, ya que, recientemente, el tabaco ha sido identificado como un factor predictor de mortalidad natural en este tipo de pacientes. Además del impacto que el tabaco tiene sobre la salud física cualquier paciente, en los esquizofrénicos puede contribuir a otros males:

  1. Aumento de la excitación.
  2. Síntomas psicóticos positivos.
  3. Mayores tasas de comportamientos suicidas.
  4. Mayor gravedad de la psicopatología global medida con la Escala de Impresión Clínica Global (ICG).

En cualquier caso, recomiendan, “si fuera necesario, la nicotina podría administrarse de forma más segura utilizando los fármacos aprobados”. En los últimos años, aseguran, la cesación tabáquica mediante farmacología ha ido acumulado considerable evidencia sobre su eficacia, seguridad y tolerabilidad para los pacientes con esquizofrenia. Numerosas investigaciones garantizan una eficacia similar de los tratamientos disponibles en comparación con la población general, “aunque existe más evidencia para la vareniclina”, matizan.

Negligencia y estigma entre los psiquiatras

A pesar de estas consideraciones, muchos psiquiatras siguen mostrando preocupación por las posibles exacerbaciones psicopatológicas inducidas por los fármacos de cesación tabáquica que, en opinión de los autores, “parecen injustificadas”. En el trabajo de revisión que publica la Revista de Psiquiatría y Salud Mental, Bobes y García-Portilla han enumerado las que consideran las principales barreras para que estos pacientes dejen de fumar:

  1. Negligencia y viejos prejuicios de los psiquiatras.
  2. Estigmatización de los pacientes de esquizofrenia.
  3. Falta de recursos por parte de los pacientes: dificultades económicas para costear la medicación.
  4. Falta de recursos por parte de los sistemas de salud: programas específicos para pacientes de esquizofrenia.

“El reto evidente consiste en identificar qué debemos hacer para motivar a los gestores de salud y a los psiquiatras y erradicar el nihilismo terapéutico en esta área”, sentencian los psiquiatras, “estamos listos para modificar este problema oculto de salud pública e iniciar una lucha activa contra el tabaco”. De este modo, afirman, la comunidad médica será capaz de prevenir el inicio o exacerbación de las enfermedades cardiovasculares entre la población esquizofrénica y mejorar sus expectativas de vida.