El Gobierno de Israel ha llevado a cabo 1.196 derribos en 2016, casi el doble de los realizados en 2015, alerta la ONG. Se trata del número más elevado desde 2009, momento en el que la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) comenzó a registrar estos hechos.

Tal y como ha podido comprobar Médicos del Mundo uno de los efectos de esta situación sobre la salud mental es el incremento de la agresividad. Nadia, madre de un joven de 19 años, explica a la ONG que su hijo ha empezado a estar más agresivo y de peor humor. Según señala esta madre, su hijo habla mucho de la última demolición, está siempre distraído y se siente continuamente amenazado.

El impacto en la salud mental que tiene el derribo de la vivienda o de otras infraestructuras desencadena problemas como:

  1. Aislamiento.
  2. Dificultades para el desarrollo de la vida diaria.
  3. Problemas psicosomáticos.
  4. Problemas psicológicos (ansiedad, estrés postraumático, agresividad, ideas suicidas, etc.)

Los más vulnerables al impacto en la salud mental de los derribos son los menores de edad, asegura la ONG. Médicos del Mundo señala que la comunidad beduina de Abu Nuwar ha sufrido 3 demoliciones en un año. “Cada vez que oyen ruido de coches tienen miedo, y los niños de tercer grado (entre 4 y 9 años) preguntan constantemente si el ejército va a volver mientras ellos están en clase”, relata una profesora.