Aumentar el personal en los servicios de Psiquiatría y mejorar la situación en Atención Primaria son las 2 condiciones que propone la doctora Nagore Izaguirre para mejorar la atención a la salud mental en España. “Los médicos de familia son los responsables de filtrar a los pacientes, pero a veces derivan a Psiquiatría casos que podrían tratarse en AP porque, simplemente, no tienen tiempo para manejar la situación”, justifica la invitada a los Desayunos Informativos de MedLab Media Group.  

Aumentar el personal en los servicios de Psiquiatría y mejorar la situación en Atención Primaria son las 2 condiciones que propone la doctora Nagore Izaguirre para mejorar la atención a la salud mental en España. “Los médicos de familia son los responsables de filtrar a los pacientes, pero a veces derivan a Psiquiatría casos que podrían tratarse en AP. La invitada a los Desayunos Informativos de MedLab Media Group cree que se debe a que no tienen tiempo para manejar la situación”.

Generalmente, los pacientes llegan a salud mental por 3 vías: a través de Urgencias, cuando se considera necesario un seguimiento después de un ingreso -por ejemplo, un anciano que al alta no quiere comer, vive solo, y se halla en riesgo de abandono- y, sobre todo, derivados de AP. “Algunos problemas leves como el insomnio o la ansiedad podrían tratarse perfectamente allí pero, claro, teniendo 6 minutos por paciente, les es imposible”, admite Izaguirre, residente en el Hospital Universitario de La Princesa.

Por eso, considera, “mejorar las condiciones en AP es básico para atajar la saturación en los servicios de salud mental; además, hace falta más personal para que cada psiquiatra lleve a menos pacientes y la atención pueda ser mejor”. En este punto surge la figura del psicólogo de AP; un nuevo actor en la ecuación que podría servir de filtro y, a la vez, de responsable en el tratamiento de patologías leves. “De esta forma, algunos pacientes pueden ser atendidos en el mismo centro, sin sobre cargar los servicios destinados a patologías psiquiátricas graves”.

Grupos, familia y otras fuentes de apoyo

Los vértices del triángulo AP-Psiquiatría-Psicología también puede apoyarse en herramientas como grupos de pacientes, grupos multifamiliares o unidades especializadas. “Los grupos funcionan muy bien porque los pacientes se entienden unos a otros, además, gracias a este método es posible atender a una mayor cantidad de pacientes en una sola consulta”, opina Izaguirre sobre “una medida hacia la que, sin duda, hay que apuntar”.

Por otro lado, apunta, “es importante que las patologías asociadas a cuadros adaptativos cuenten con profesionales de salud mental especializados en la repercusión a nivel emocional de esa enfermedad concreta”. En este sentido numerosas unidades de Dermatología o Traumatología ya cuentan con psicólogos y psiquiatras expertos en dolencias con una alta carga anímica, como la psoriasis o la fibromialgia. “También estoy muy a favor de los grupos multifamiliares; deberían fomentarse más”, reivindica la invitada.

“En enero de 2017 iniciamos un grupo de estas características en el Centro de Salud Mental Salamanca (Madrid)”, recuerda, “suelen funcionar muy bien porque es un espacio donde el paciente y su entorno- familia, amigos, pareja o cualquier fuente de apoyo -se ponen de igual a igual y el paciente deja de ser simplemente el enfermo de la casa al que hay que cuidar”, explica la psiquiatra. “Tener la versión de la familia siempre es una ayuda”, asegura; sin embargo, cada vez se tiende más a empoderar al paciente y su privacidad. “La relación terapéutica es más importante que cualquier medicación”.