Entre un 10 y un 15% de las mujeres en el mundo se ven afectadas por la depresión posparto, lo cual repercute en su salud incrementando la morbilidad y empeorando su estado. La depresión posparto supone un impacto psicológico y socioeconómico a largo plazo importante, recuerdan los investigadores. El objetivo de este estudio fue analizar los efectos que tiene el dolor persistente tras el parto en el desarrollo de la depresión.

La investigación se llevó a cabo entre 200 mujeres sanas que habían recibido la epidural durante el parto de sus hijos mayores. Para evaluar el grado de vulnerabilidad, los autores del estudio emplearon 2 herramientas: Perceived Stress Scale (PSS) y Pain Catastrophizing Scale (PCS). Asimismo, los investigadores analizaron el nivel de estrés y ansiedad de las participantes a través de encuestas telefónicas.

En total participaron 138 mujeres (69% de la muestra inicial). La incidencia de la depresión posparto 4 semanas después de haber dado a luz fue del 5,8%. Las pacientes que presentaban un dolor persistente tras el parto (considerando como persistente el que perduraba más de 4 semanas después del parto) registraron niveles más altos en la escala Edinburgh Postnatal Depression Scale (EPDS), comparadas con aquellas en las que el dolor remitía a las 4 semanas.

Los investigadores detectaron que los niveles de estrés, ansiedad y un grado elevado de vulnerabilidad antes del parto, también hacían incrementar el riesgo de padecer depresión posparto. Por lo tanto, han concluido que estos factores, unidos a un dolor persistente tras el parto se asocian a un mayor riesgo de depresión posparto.